MISIÓN CUMPLIDA / Maricarmen Delfín Delgado

Seguramente todos nos hemos enfrentado a diversas situaciones a lo largo de nuestra existencia, al reflexionarlo tendremos una basta lista de eventos que vamos coleccionando, enfrentando gracias a la capacidad del ser humano para adaptarse, característica que permite actuar adecuadamente, vivir bien y seguir adelante. Así, nos transformamos, aprendemos, acumulamos experiencia, damos un paso al frente.

En el andar por el camino de la vida pasamos por muchas faces, cada uno las transitamos de forma personal y muy particular, pero en general nos hemos adaptado a cada situación, a cada persona, a cada rutina, completado etapas, abriendo y cerrando ciclos, de todo esto se compone nuestra historia, donde los sentimientos entretejen la poderosa fuerza que nos mueve en el diario acontecer.

Hemos sido infantes, hijos de familia, estudiantes, trabajadores, también construimos una familia, somos padres y madres, cuidamos y formamos a los hijos, y en algunos casos, el destino nos regresa con nuestros progenitores completando un ciclo.

Hoy nos reúne un mismo fin, un mismo sentimiento, demostrarle nuestro cariño a través del reconocimiento a la trayectoria docente de una valiosa mujer, a la maestra que durante x años se dedicó en cuerpo y alma a la formación de miles de jóvenes, que seguramente ya son exitosos profesionistas, o aún están en el proceso para llegar a serlo, que gracias a sus enseñanzas siempre de la mano de su filosofía moral, su cariño, acertado consejo y algún regaño cuando fuese necesario, se conducen  por el buen camino hacia el éxito seguro.

Ser docente no es tarea fácil, requiere de responsabilidad dentro y fuera del ámbito escolar, de profesionalismo, pero, sobre todo, de vocación y entrega para formar hombres y mujeres como ciudadanos con  preparación académica y ética; el maestro es el mediador entre el alumno y la sociedad, de su labor depende la construcción de una mejor comunidad, su habilidad para transmitir el conocimiento y potenciar las habilidades como persona es su compromiso fundamental.

Laura Castañeda Nevárez, nuestra querida Laurita, así le nombramos quienes le queremos y tenemos la fortuna de contar con su amistad y cariño, la maestra de música de la Escuela Secundaria General  # 4 “David Alfaro Siqueiros”, la  risueña, ocurrente y bromista compañera de trabajo, la amiga franca y solidaria de noble corazón, la hermana cristiana que siempre tiene palabras de consuelo y una oración para quien las necesite, la madre amorosa y abuela consentidora, la hija dispuesta para su madre, la esposa entregada y solidaria, evidentemente una gran mujer.

De mente abierta, lo que le permitió conocer múltiples situaciones en las que sus chicos estaban inmersos, brindando las condiciones adecuadas para solucionar conflictos, analizar, implementar estrategias que les favorecieran en el aprendizaje. Su capacidad de comunicación le permitió platicar y escuchar, generar un ambiente flexible, de confianza constante con sus estudiantes, siempre paciente, disponible, empática, motivadora, apasionada en su diaria labor al frente de su grupo. Lo pudimos comprobar personalmente cuando fuimos invitados a su escuela brindándonos la oportunidad de convivir e intercambiar experiencias con maestros y alumnos. Gratos recuerdos.

La vida sigue su camino, atesoramos los recuerdos que cada etapa va dejando, cerramos ciclos y avanzamos hacia otra, Laura ha concluido una hermosa y muy valiosa etapa en su andar por este mundo, su ciclo de docente activa llegó hasta donde debía, lo ha cerrado con gran satisfacción, orgullo, amorosamente, tal vez la nostalgia la visite en algún momento repasando ciertos episodios donde seguramente tuvo que organizarse, adaptarse a los cambios que su vida laboral le imponía.

Ahora comienza otra fase, un nuevo periodo con la tranquilidad de haber cumplido los anteriores satisfactoriamente, en el que le esperan gratas experiencias en un contexto de jubilación, de decisiones libres del compromiso laboral, al que se adaptó rápidamente motivada por el sentimiento de pertenencia a otros grupos, cobijada con el abrazo fraterno y desinteresado.

Laurita querida, una vez más reafirmamos nuestra admiración y reconocimiento a tu lucha diaria por cumplir con firmeza tu compromiso como docente, con tus discípulos, con tus compañeros, con tus amigos, con tu familia, contigo misma, pero especialmente por ser quien eres, por tu carisma, por tu esencia.

Sean estas humildes letras las alas que te cobijen como parte esencial de nuestra agrupación, donde todos y cada uno de sus miembros, te recibimos gustosos en la nueva etapa de tu vida, con un abrazo nacido del corazón.  Felicidades, querida amiga.

mcarmendelfin@hotmail.com

SEPTIEMBRE / Maricarmen Delfín Delgado

El viento suspira y las hojas lucen su dorado ocre, dóciles se dejan arrullar por su mano.

Aromas de madera abrigan los suspiros, la piel necesita calor y resguardo buscando arroparse en tibio regazo, ahora las avecillas cantan tímidas su fragilidad, con gráciles aleteos buscan cobijo.

Mi árbol ya no asegura sombra tras entregar su follaje al aire de temporada, el camino toma un húmedo brillo reflejando mi andar, pareciera que mis botas se alegran al salir nuevamente después de su obligado letargo.

El suéter soporta el apretón de la atrevida bufanda en un abrazo cálido y audaz, el sombrero resignado espera que pronto aparezca su cómplice el abrigo, juntos disfrutarán la temporada en su edén.

La bruma de algodón empaña mi ventana, miro con nostalgia los campos cafés que ocupan el bosque, tomo la taza con té y me acomodo frente a la chimenea, es rico sentirse plena.

El murmullo del follaje recorre los espacios, con nostálgica voz las ramas extrañan su pasado verdor, viajan por el ambiente para caer crujiendo su fragilidad, misma que sienten otros cuerpos a los que el noveno mes impregnó un puñado de imparable tiempo, los recuerdos y la nostalgia tomados de la mano nos susurran en la memoria.

Bienvenido septiembre, la puerta al otoño.

mcarmendelfin@hotmail.com

Imagen: Internet, para difusión cultural sin fines de lucro

GÉNESIS DE VIDA Y MUERTE / Maricarmen Delfín Delgado

Fuego, concepto de múltiples acepciones de acuerdo con el contexto en que se sitúe, símbolo de vida, poder, pasión, misticismo, calor, peligro, destrucción y muerte.

A partir de que la especie humana descubrió el fuego dio un salto evolutivo, cambió la forma de alimentarse, de sociabilizar y de ver su entorno, a partir de esto, evolucionó su mundo. Al descubrirlo y dominarlo tuvo el problema de poder conservarlo, necesitaban un guardián para custodiarlo y así se apropiaron del fuego las religiones, hasta estos días sigue ardiendo en sus lugares de culto.

Fuego sagrado brillas en los santuarios, emerges del pebetero, tu fosforescencia permanece custodiada en el límpido altar que guarda las esperanzas, los deseos y las tribulaciones de los mortales, tu luz bendice el pan que alimenta el espíritu.

La adoración siguió a través del tiempo y se transformó en el culto al Sol, todos los pueblos lo adoraban como el más preciado elemento pensando que tenía vida convirtiéndolo en una deidad suprema hijo del astro solar. Los caldeos lo veneraban, pero los persas extendieron su culto, lo tenían por todas partes rodeado de muros sin techo para que la población llegara a rogarle y rendirle con esencias valiosas, flores aromáticas y joyas que le arrojaban para ser consumidas.

Fuego adorado durante milenios como el hijo del astro supremo, de tu ardiente corazón brota vida para compartirla con tus seguidores que te alimentan con las esencias de la naturaleza, con las gemas más preciadas simulando sus ojos, ventanas del alma abiertas para que tu presencia se funda hasta el más íntimo rincón de su humanidad, quedando cautivo como antaño entre los muros de la eternidad.

Cuando un rey persa moría se apagaban todos los fuegos de la población y sólo se encendía uno nuevo al momento de la coronación del sucesor. En esta y otras culturas se creía que el fuego había llegado del cielo y como elemento sagrado no debía ser ofendido, no se permitía arrojarle algo impuro ni mirarlo directamente; los sacerdotes lo conservaban secretamente divulgando la creencia de que tenía vida propia y se autoalimentaba.

En diferentes pueblos fueron variadas las creencias: al regresar de las batallas o de algún peligro inminente se encendía la hoguera para danzar a su alrededor y dar gracias por conservar la vida. Antes de comer se arrojaba el primer bocado al fuego para agradecer los alimentos; no permitían entrar a ningún extranjero a sus territorios sin antes haber pasado entre dos hogueras; evitaban meter en él los cuchillos y las hachas. Otras culturales pensaban que dentro del fuego habitaba un ser con doble personalidad que representaba al bien y al mal, le ofrendaban sacrificios constantes para que les ayudara en la pesca, en la agricultura o para concebir un hijo varón.

Fuego parangón de vida y de muerte, mensajero del bien y del mal, regalo de los dioses para no ser profanado por la mirada de los mortales, ser celestial guardado cual tesoro divino en el cofre secreto de los místicos destinados a cuidarte, ritos y leyendas danzan a tu alrededor, sacrificios y ofrendas alimentan tu dualidad.

En la antigua Grecia mantenían una llama eterna frente a los templos de sus deidades, así como en los límites de Olimpia para honrar a Zeus y recordar el mito de Prometeo. Este fuego sagrado debía ser puro y se encendía en el Monte Olimpo (hogar de los dioses olímpicos) mediante una skaphia, algo similar a una lupa, exponiéndola a los rayos solares para provocar una flama sobre hojas de laurel de donde era tomado el fuego con una antorcha para transportarlo hasta la cede de las competencias.

Llama de eterna brillantez nacida del aliento de los dioses, brotas del Olimpo para deslizarte entre cuerpos y mentes, fortaleza y pensamiento, tu calor viaja por las venas mezclando la sangre que se convertirá en una sola, tibieza de hermandad, luz espiritual que se refleja en los corazones, incitas la fogosa competencia que mengua cuando muere tu flama al nacer el día.

En la literatura el lenguaje debe ser bello, la figura literaria es el objeto estético y connotativo entendido como la comunicación íntima de dos almas, del escritor al lector, creándose una imagen poética placentera y efímera que satisface con el embellecimiento de la palabra. Así, el fuego como figura literaria tiene una acción dinámica y fuerte que sobrepasa el pensamiento exaltando sentimientos, traspasa las reglas de la significación, palabras irreverentes que arden en el fogón de las pasiones humanas donde se consume el ser.

Qué somos en este mundo, no sólo materia fugaz que desaparece tras la muerte:

Somos fuego místico guardado en los laberintos del ser, impetuoso se enciende cuando nace el día emulando la llama solar.

Somos fuego en plenitud esperando el momento preciso para dar fuerza a la hoguera.

Imagen: Internet (Amazon), para divulgación cultural sin fines de lucro.

maricarmendelfind@gmail.com

LA OTRA CARA DE LA LIBERTAD / Maricarmen Delfín Delgado

El 28 de octubre de 1886 fue inaugurada la Estatua de la Libertad, símbolo de Nueva York e ícono emblemático de los Estados Unidos de Norteamérica. Fue un regalo de Francia para el pueblo norteamericano en conmemoración del centenario de su independencia. Está situada en la entrada del puerto neoyorquino.
Frédéric Auguste Bartholdi, también conocido por el sobrenombre de Amilcar Hasenfratz, destacado escultor francés es especialmente reconocido por ser el autor de la célebre “Estatua de la Libertad” o “La libertad que ilumina el mundo”, que es su nombre original, ya que la antorcha que sostiene la simboliza. Entre otras de sus obras famosas se encuentra el monumental “León de Belfort”, construido en un acantilado de esta ciudad para celebrar la heroica resistencia durante la guerra franco-prusiana. Además de otras 33 obras escultóricas igualmente bellas e icónicas.
El proyecto surgió en 1871 por iniciativa de un grupo de intelectuales que conformaban la Unión Franco-Americana al frente del académico Edouard de Laboulaye con el fin de encarnar la amistad, la paz y el progreso internacionales y afirmar los lazos entre Francia y los Estados Unidos de Norteamérica. El proyecto original fue de una escultura similar que estaría colocada en aquel país.
Se calcula que el escultor tardó más de diez años (1875-1886) en crear el monumento con la importante colaboración del ingeniero Gustave Eiffel quien diseñó la estructura metálica interna; este proyecto lo inició el escultor Eugene Emmanuel Viollet y a su muerte lo retomó Bartholdi. El escultor tomó como modelo las antiguas obras clásicas, expresando: “Estos seres de granito, en su imperturbable majestad, parecen estar escuchando aún la más remota antigüedad. Su mirada amable e impasible parece ignorar el presente y fijarse en un futuro ilimitado.”
Compuesta por la figura de una mujer que emula a la diosa romana Libertas porta una enorme corona de siete picos, con una altura de 93 metros desde el piso hasta la punta de la antorcha cuya flama está cubierta con láminas de oro de 24 kilates, su singular rostro está mirando hacia el continente que la vio nacer.
¿Pero ese rostro, en quién fue inspirado? La versión más aceptable pone a la madre del escultor como modelo, la señora Augusta Charlotte, Bartholdi nunca desmintió este hecho. Sin embargo, se ha mencionado otra historia más romántica, algunos autores afirman que la verdadera musa inspiradora fue la francesa Isabella Eugenie Boyer, hija de padre francés y madre inglesa.
Ella se casó en Nueva York a los 22 años con el empresario Isaac Singer de 52, fundador de la famosa empresa fabricante de máquinas de coser; en 1867 regresaron a París para años después mudarse a Inglaterra. Singer murió en 1875 quedando Isabella soltera y popular por su atractivo, en ese año Bartholdi aún no se casaba con su amante que posteriormente sería su esposa, se rumora que él la conoció quedando impactado por su belleza.
En 1879 se casa nuevamente con el famoso músico holandés Víctor Reubsaet, violinista y cantante de éxito internacional quien muere en 1887. Aún muy atractiva, en 1891 contrae matrimonio por tercera vez con el coleccionista de arte Paul Sohege. Isabelle muere en mayo de 1904 a la edad de 62 años, curiosamente en el mismo año que Auguste Bartholdi (4 de octubre de 1904), quedando registrada en la historia del monumento como la otra cara de la libertad.

El 28 de octubre de 1886 fue inaugurada la Estatua de la Libertad, símbolo de Nueva York e ícono emblemático de los Estados Unidos de Norteamérica. Fue un regalo de Francia para el pueblo norteamericano en conmemoración del centenario de su independencia. Está situada en la entrada del puerto neoyorquino.
Frédéric Auguste Bartholdi, también conocido por el sobrenombre de Amilcar Hasenfratz, destacado escultor francés es especialmente reconocido por ser el autor de la célebre “Estatua de la Libertad” o “La libertad que ilumina el mundo”, que es su nombre original, ya que la antorcha que sostiene la simboliza. Entre otras de sus obras famosas se encuentra el monumental “León de Belfort”, construido en un acantilado de esta ciudad para celebrar la heroica resistencia durante la guerra franco-prusiana. Además de otras 33 obras escultóricas igualmente bellas e icónicas.
El proyecto surgió en 1871 por iniciativa de un grupo de intelectuales que conformaban la Unión Franco-Americana al frente del académico Edouard de Laboulaye con el fin de encarnar la amistad, la paz y el progreso internacionales y afirmar los lazos entre Francia y los Estados Unidos de Norteamérica. El proyecto original fue de una escultura similar que estaría colocada en aquel país.
Se calcula que el escultor tardó más de diez años (1875-1886) en crear el monumento con la importante colaboración del ingeniero Gustave Eiffel quien diseñó la estructura metálica interna; este proyecto lo inició el escultor Eugene Emmanuel Viollet y a su muerte lo retomó Bartholdi. El escultor tomó como modelo las antiguas obras clásicas, expresando: “Estos seres de granito, en su imperturbable majestad, parecen estar escuchando aún la más remota antigüedad. Su mirada amable e impasible parece ignorar el presente y fijarse en un futuro ilimitado.”
Compuesta por la figura de una mujer que emula a la diosa romana Libertas porta una enorme corona de siete picos, con una altura de 93 metros desde el piso hasta la punta de la antorcha cuya flama está cubierta con láminas de oro de 24 kilates, su singular rostro está mirando hacia el continente que la vio nacer.
¿Pero ese rostro, en quién fue inspirado? La versión más aceptable pone a la madre del escultor como modelo, la señora Augusta Charlotte, Bartholdi nunca desmintió este hecho. Sin embargo, se ha mencionado otra historia más romántica, algunos autores afirman que la verdadera musa inspiradora fue la francesa Isabella Eugenie Boyer, hija de padre francés y madre inglesa.
Ella se casó en Nueva York a los 22 años con el empresario Isaac Singer de 52, fundador de la famosa empresa fabricante de máquinas de coser; en 1867 regresaron a París para años después mudarse a Inglaterra. Singer murió en 1875 quedando Isabella soltera y popular por su atractivo, en ese año Bartholdi aún no se casaba con su amante que posteriormente sería su esposa, se rumora que él la conoció quedando impactado por su belleza.
En 1879 se casa nuevamente con el famoso músico holandés Víctor Reubsaet, violinista y cantante de éxito internacional quien muere en 1887. Aún muy atractiva, en 1891 contrae matrimonio por tercera vez con el coleccionista de arte Paul Sohege. Isabelle muere en mayo de 1904 a la edad de 62 años, curiosamente en el mismo año que Auguste Bartholdi (4 de octubre de 1904), quedando registrada en la historia del monumento como la otra cara de la libertad.

Frédéric Auguste Bartholdi, también conocido por el sobrenombre de Amilcar Hasenfratz, destacado escultor francés es especialmente reconocido por ser el autor de la célebre “Estatua de la Libertad” o “La libertad que ilumina el mundo”, que es su nombre original, ya que la antorcha que sostiene la simboliza. Entre otras de sus obras famosas se encuentra el monumental “León de Belfort”, construido en un acantilado de esta ciudad para celebrar la heroica resistencia durante la guerra franco-prusiana. Además de otras 33 obras escultóricas igualmente bellas e icónicas.

El proyecto surgió en 1871 por iniciativa de un grupo de intelectuales que conformaban la Unión Franco-Americana al frente del académico Edouard de Laboulaye con el fin de encarnar la amistad, la paz y el progreso internacionales y afirmar los lazos entre Francia y los Estados Unidos de Norteamérica. El proyecto original fue de una escultura similar que estaría colocada en aquel país.

Se calcula que el escultor tardó más de diez años (1875-1886) en crear el monumento con la importante colaboración del ingeniero Gustave Eiffel quien diseñó la estructura metálica interna; este proyecto lo inició el escultor Eugene Emmanuel Viollet y a su muerte lo retomó Bartholdi. El escultor tomó como modelo las antiguas obras clásicas, expresando: “Estos seres de granito, en su imperturbable majestad, parecen estar escuchando aún la más remota antigüedad. Su mirada amable e impasible parece ignorar el presente y fijarse en un futuro ilimitado.”

Compuesta por la figura de una mujer que emula a la diosa romana Libertas porta una enorme corona de siete picos, con una altura de 93 metros desde el piso hasta la punta de la antorcha cuya flama está cubierta con láminas de oro de 24 kilates, su singular rostro está mirando hacia el continente que la vio nacer.

¿Pero ese rostro, en quién fue inspirado? La versión más aceptable pone a la madre del escultor como modelo, la señora Augusta Charlotte, Bartholdi nunca desmintió este hecho. Sin embargo, se ha mencionado otra historia más romántica, algunos autores afirman que la verdadera musa inspiradora fue la francesa Isabella Eugenie Boyer, hija de padre francés y madre inglesa.

Ella se casó en Nueva York a los 22 años con el empresario Isaac Singer de 52, fundador de la famosa empresa fabricante de máquinas de coser; en 1867 regresaron a París para años después mudarse a Inglaterra. Singer murió en 1875 quedando Isabella soltera y popular por su atractivo, en ese año Bartholdi aún no se casaba con su amante que posteriormente sería su esposa, se rumora que él la conoció quedando impactado por su belleza.

En 1879 se casa nuevamente con el famoso músico holandés Víctor Reubsaet, violinista y cantante  de éxito internacional quien muere en 1887. Aún muy atractiva, en 1891 contrae matrimonio por tercera vez con el coleccionista de arte Paul Sohege. Isabelle muere en mayo de 1904 a la edad de 62 años, curiosamente en el mismo año que Auguste Bartholdi (4 de octubre de 1904), quedando registrada en la historia del monumento como la otra cara de la libertad.

mcarmendelfin@hotmail.com

Imagen: Internet, para divulgación cultural sin fines de lucro.

LA ESENCIA DE … / Maricarmen Delfín Delgado

  • Quién es Blanca Virginia Vargas López

Una mujer que ama la vida, hace lo que le gusta y disfruta el día a día.

  • Dónde nació Blanca la niña, la adolescente

Nací en la Ciudad de México. Fui una niña muy callada, no tuve amigos en la escuela primaria y en mis ratos libres me gustaba dibujar y bailar. Al ingresar a la escuela secundaria todo cambió, a pesar de que sólo tuve una amiga, me gustaba convivir con los compañeros del grupo cuando llevaban las guitarras a la escuela, yo feliz de escuchar la música y bailar; en esta etapa inicié una gran actividad en varias cosas: tomé cursos de Cultora de Belleza, formé parte de un ballet de danza folklórica, me inscribí en clases de natación y en un taller de cocina; en mis ratos libres leía.

  • Qué le motivó para dedicarse al arte

Considero que, sin darme cuenta, siempre he estado inmersa en el arte, sin embargo, fue hasta hace unos 16 años que decido tomar talleres de pintura por invitación de una amiga, jamás imaginé dedicarme al arte.

  • Por qué decidió promover la cultura

No fue una decisión consciente, cuando yo empiezo a incursionar en el arte, me doy cuenta de que hay mucho talento y pocas oportunidades. Por fortuna a mí se me han abierto muchas puertas y una cosa me llevó a la otra; al tener la facilidad de gestionar espacios, decido compartirlos y apoyar a los compañeros que tienen el talento pero se les complican las relaciones públicas, es así como me inicio en la gestión y promoción cultural

  • Qué espera de esta actividad

Espero que el arte y la cultura se convierta en algo indispensable en las escuelas, es allí donde sembramos las semillas para después cosechar sus frutos. Quiero compartir el comentario de un chico de secundaria en la más reciente gira que tuve, precisamente impartiendo talleres de pintura: “gracias maestra, me entretuve más aquí que en mi casa”…

  • Blanca como hija y madre.

Viví poco tiempo con mi madre, la visito poco, sin embargo, tengo mucha comunicación con ella vía telefónica, tal vez no he sido muy buena hija.

Tengo dos hijas y considero que ellas son las que me tienen que calificar, lo que sí puedo decir es que siempre he apoyado y respetado sus decisiones.

  • Blanca como amiga

Soy buena amiga, confío en la gente y si alguien me da la espalda, simplemente sigo mi camino y hago de cuenta que esa persona no existe, aunque en el medio en el que me desenvuelvo me tope con ellas en algún momento.

  • Blanca Vargas, ¿está satisfecha con lo logrado hasta hoy?

¡Más que satisfecha! Estoy haciendo lo que nunca imaginé pero que me encanta y he tenido la fortuna de encontrar grandes amigos y gente que me ha apoyado en el camino. No me queda más que agradecer mi fortuna.

  • Si naciera nuevamente, ¿cambiaría algo en su historia de vida?

Tal vez terminaría algunos cursos que dejé pendientes.

  • Blanca, comparte un mensaje

No sé en qué momento me convertí en una persona sumamente positiva, por lo que no puedo decir otra cosa que: “Siempre haz lo que te guste, disfruta cada momento de tu vida y no mires atrás”.

Blanca Vargas, artista plástica radicada en Xalapa Enríquez, Veracruz, egresada del IPN con licenciatura en Administración Industrial. Con más de 100 obras de caballete, más de 200 de arte utilitario e intervenciones en murales con alto relieve. En el terreno literario tiene obra poética con participación en diversas publicaciones nacionales y extranjeras. Actualmente trabaja en producción de pintura y poesía para exposiciones y antologías próximas a realizarse.

mcarmendelfin@hotmail.com

Imagen: Blanca Vargas.

Te invito a escuchar el Podcast de La Rueda

Crónica de un viaje literario La Rueda

Una crónica sobre la aventura literaria en Martínez de la Torre pertenecientes a la Red de escritores por el Arte y la Literatura (REAL) en Martínez de la Torre. Todo un éxito está primera experiencia que de forma conjunta, unida realizamos. Gracias, en verdad muchas gracias a los participantes a esta jornada que nos deja ricas experiencias y un grato recuerdo.
  1. Crónica de un viaje literario
  2. Revista La rueda del 7 de agosto 2022
  3. Revista semanal Los escribas
  4. Revista sabatina Los escribas
  5. Homenaje y recuerdo

Comentarios, entrevistas, cultura, cine recomendaciones de películas y mucho más. Hoy destaca el tema de los murales en conmemoración de los 100 primeros años de este esfuerzo pictórico en México. Participan: Maricarmen Delfín (periodista y escritora), Martín Blázquez (Cronista de Coatepec, Ver; Jorge Enrique Escalona (escritor y actor); y Alberto Calderón P. (Columnista, escritor y editor).