MISIÓN CUMPLIDA / Maricarmen Delfín Delgado

Seguramente todos nos hemos enfrentado a diversas situaciones a lo largo de nuestra existencia, al reflexionarlo tendremos una basta lista de eventos que vamos coleccionando, enfrentando gracias a la capacidad del ser humano para adaptarse, característica que permite actuar adecuadamente, vivir bien y seguir adelante. Así, nos transformamos, aprendemos, acumulamos experiencia, damos un paso al frente.

En el andar por el camino de la vida pasamos por muchas faces, cada uno las transitamos de forma personal y muy particular, pero en general nos hemos adaptado a cada situación, a cada persona, a cada rutina, completado etapas, abriendo y cerrando ciclos, de todo esto se compone nuestra historia, donde los sentimientos entretejen la poderosa fuerza que nos mueve en el diario acontecer.

Hemos sido infantes, hijos de familia, estudiantes, trabajadores, también construimos una familia, somos padres y madres, cuidamos y formamos a los hijos, y en algunos casos, el destino nos regresa con nuestros progenitores completando un ciclo.

Hoy nos reúne un mismo fin, un mismo sentimiento, demostrarle nuestro cariño a través del reconocimiento a la trayectoria docente de una valiosa mujer, a la maestra que durante x años se dedicó en cuerpo y alma a la formación de miles de jóvenes, que seguramente ya son exitosos profesionistas, o aún están en el proceso para llegar a serlo, que gracias a sus enseñanzas siempre de la mano de su filosofía moral, su cariño, acertado consejo y algún regaño cuando fuese necesario, se conducen  por el buen camino hacia el éxito seguro.

Ser docente no es tarea fácil, requiere de responsabilidad dentro y fuera del ámbito escolar, de profesionalismo, pero, sobre todo, de vocación y entrega para formar hombres y mujeres como ciudadanos con  preparación académica y ética; el maestro es el mediador entre el alumno y la sociedad, de su labor depende la construcción de una mejor comunidad, su habilidad para transmitir el conocimiento y potenciar las habilidades como persona es su compromiso fundamental.

Laura Castañeda Nevárez, nuestra querida Laurita, así le nombramos quienes le queremos y tenemos la fortuna de contar con su amistad y cariño, la maestra de música de la Escuela Secundaria General  # 4 “David Alfaro Siqueiros”, la  risueña, ocurrente y bromista compañera de trabajo, la amiga franca y solidaria de noble corazón, la hermana cristiana que siempre tiene palabras de consuelo y una oración para quien las necesite, la madre amorosa y abuela consentidora, la hija dispuesta para su madre, la esposa entregada y solidaria, evidentemente una gran mujer.

De mente abierta, lo que le permitió conocer múltiples situaciones en las que sus chicos estaban inmersos, brindando las condiciones adecuadas para solucionar conflictos, analizar, implementar estrategias que les favorecieran en el aprendizaje. Su capacidad de comunicación le permitió platicar y escuchar, generar un ambiente flexible, de confianza constante con sus estudiantes, siempre paciente, disponible, empática, motivadora, apasionada en su diaria labor al frente de su grupo. Lo pudimos comprobar personalmente cuando fuimos invitados a su escuela brindándonos la oportunidad de convivir e intercambiar experiencias con maestros y alumnos. Gratos recuerdos.

La vida sigue su camino, atesoramos los recuerdos que cada etapa va dejando, cerramos ciclos y avanzamos hacia otra, Laura ha concluido una hermosa y muy valiosa etapa en su andar por este mundo, su ciclo de docente activa llegó hasta donde debía, lo ha cerrado con gran satisfacción, orgullo, amorosamente, tal vez la nostalgia la visite en algún momento repasando ciertos episodios donde seguramente tuvo que organizarse, adaptarse a los cambios que su vida laboral le imponía.

Ahora comienza otra fase, un nuevo periodo con la tranquilidad de haber cumplido los anteriores satisfactoriamente, en el que le esperan gratas experiencias en un contexto de jubilación, de decisiones libres del compromiso laboral, al que se adaptó rápidamente motivada por el sentimiento de pertenencia a otros grupos, cobijada con el abrazo fraterno y desinteresado.

Laurita querida, una vez más reafirmamos nuestra admiración y reconocimiento a tu lucha diaria por cumplir con firmeza tu compromiso como docente, con tus discípulos, con tus compañeros, con tus amigos, con tu familia, contigo misma, pero especialmente por ser quien eres, por tu carisma, por tu esencia.

Sean estas humildes letras las alas que te cobijen como parte esencial de nuestra agrupación, donde todos y cada uno de sus miembros, te recibimos gustosos en la nueva etapa de tu vida, con un abrazo nacido del corazón.  Felicidades, querida amiga.

mcarmendelfin@hotmail.com

SEPTIEMBRE / Maricarmen Delfín Delgado

El viento suspira y las hojas lucen su dorado ocre, dóciles se dejan arrullar por su mano.

Aromas de madera abrigan los suspiros, la piel necesita calor y resguardo buscando arroparse en tibio regazo, ahora las avecillas cantan tímidas su fragilidad, con gráciles aleteos buscan cobijo.

Mi árbol ya no asegura sombra tras entregar su follaje al aire de temporada, el camino toma un húmedo brillo reflejando mi andar, pareciera que mis botas se alegran al salir nuevamente después de su obligado letargo.

El suéter soporta el apretón de la atrevida bufanda en un abrazo cálido y audaz, el sombrero resignado espera que pronto aparezca su cómplice el abrigo, juntos disfrutarán la temporada en su edén.

La bruma de algodón empaña mi ventana, miro con nostalgia los campos cafés que ocupan el bosque, tomo la taza con té y me acomodo frente a la chimenea, es rico sentirse plena.

El murmullo del follaje recorre los espacios, con nostálgica voz las ramas extrañan su pasado verdor, viajan por el ambiente para caer crujiendo su fragilidad, misma que sienten otros cuerpos a los que el noveno mes impregnó un puñado de imparable tiempo, los recuerdos y la nostalgia tomados de la mano nos susurran en la memoria.

Bienvenido septiembre, la puerta al otoño.

mcarmendelfin@hotmail.com

Imagen: Internet, para difusión cultural sin fines de lucro

GÉNESIS DE VIDA Y MUERTE / Maricarmen Delfín Delgado

Fuego, concepto de múltiples acepciones de acuerdo con el contexto en que se sitúe, símbolo de vida, poder, pasión, misticismo, calor, peligro, destrucción y muerte.

A partir de que la especie humana descubrió el fuego dio un salto evolutivo, cambió la forma de alimentarse, de sociabilizar y de ver su entorno, a partir de esto, evolucionó su mundo. Al descubrirlo y dominarlo tuvo el problema de poder conservarlo, necesitaban un guardián para custodiarlo y así se apropiaron del fuego las religiones, hasta estos días sigue ardiendo en sus lugares de culto.

Fuego sagrado brillas en los santuarios, emerges del pebetero, tu fosforescencia permanece custodiada en el límpido altar que guarda las esperanzas, los deseos y las tribulaciones de los mortales, tu luz bendice el pan que alimenta el espíritu.

La adoración siguió a través del tiempo y se transformó en el culto al Sol, todos los pueblos lo adoraban como el más preciado elemento pensando que tenía vida convirtiéndolo en una deidad suprema hijo del astro solar. Los caldeos lo veneraban, pero los persas extendieron su culto, lo tenían por todas partes rodeado de muros sin techo para que la población llegara a rogarle y rendirle con esencias valiosas, flores aromáticas y joyas que le arrojaban para ser consumidas.

Fuego adorado durante milenios como el hijo del astro supremo, de tu ardiente corazón brota vida para compartirla con tus seguidores que te alimentan con las esencias de la naturaleza, con las gemas más preciadas simulando sus ojos, ventanas del alma abiertas para que tu presencia se funda hasta el más íntimo rincón de su humanidad, quedando cautivo como antaño entre los muros de la eternidad.

Cuando un rey persa moría se apagaban todos los fuegos de la población y sólo se encendía uno nuevo al momento de la coronación del sucesor. En esta y otras culturas se creía que el fuego había llegado del cielo y como elemento sagrado no debía ser ofendido, no se permitía arrojarle algo impuro ni mirarlo directamente; los sacerdotes lo conservaban secretamente divulgando la creencia de que tenía vida propia y se autoalimentaba.

En diferentes pueblos fueron variadas las creencias: al regresar de las batallas o de algún peligro inminente se encendía la hoguera para danzar a su alrededor y dar gracias por conservar la vida. Antes de comer se arrojaba el primer bocado al fuego para agradecer los alimentos; no permitían entrar a ningún extranjero a sus territorios sin antes haber pasado entre dos hogueras; evitaban meter en él los cuchillos y las hachas. Otras culturales pensaban que dentro del fuego habitaba un ser con doble personalidad que representaba al bien y al mal, le ofrendaban sacrificios constantes para que les ayudara en la pesca, en la agricultura o para concebir un hijo varón.

Fuego parangón de vida y de muerte, mensajero del bien y del mal, regalo de los dioses para no ser profanado por la mirada de los mortales, ser celestial guardado cual tesoro divino en el cofre secreto de los místicos destinados a cuidarte, ritos y leyendas danzan a tu alrededor, sacrificios y ofrendas alimentan tu dualidad.

En la antigua Grecia mantenían una llama eterna frente a los templos de sus deidades, así como en los límites de Olimpia para honrar a Zeus y recordar el mito de Prometeo. Este fuego sagrado debía ser puro y se encendía en el Monte Olimpo (hogar de los dioses olímpicos) mediante una skaphia, algo similar a una lupa, exponiéndola a los rayos solares para provocar una flama sobre hojas de laurel de donde era tomado el fuego con una antorcha para transportarlo hasta la cede de las competencias.

Llama de eterna brillantez nacida del aliento de los dioses, brotas del Olimpo para deslizarte entre cuerpos y mentes, fortaleza y pensamiento, tu calor viaja por las venas mezclando la sangre que se convertirá en una sola, tibieza de hermandad, luz espiritual que se refleja en los corazones, incitas la fogosa competencia que mengua cuando muere tu flama al nacer el día.

En la literatura el lenguaje debe ser bello, la figura literaria es el objeto estético y connotativo entendido como la comunicación íntima de dos almas, del escritor al lector, creándose una imagen poética placentera y efímera que satisface con el embellecimiento de la palabra. Así, el fuego como figura literaria tiene una acción dinámica y fuerte que sobrepasa el pensamiento exaltando sentimientos, traspasa las reglas de la significación, palabras irreverentes que arden en el fogón de las pasiones humanas donde se consume el ser.

Qué somos en este mundo, no sólo materia fugaz que desaparece tras la muerte:

Somos fuego místico guardado en los laberintos del ser, impetuoso se enciende cuando nace el día emulando la llama solar.

Somos fuego en plenitud esperando el momento preciso para dar fuerza a la hoguera.

Imagen: Internet (Amazon), para divulgación cultural sin fines de lucro.

maricarmendelfind@gmail.com

LA OTRA CARA DE LA LIBERTAD / Maricarmen Delfín Delgado

El 28 de octubre de 1886 fue inaugurada la Estatua de la Libertad, símbolo de Nueva York e ícono emblemático de los Estados Unidos de Norteamérica. Fue un regalo de Francia para el pueblo norteamericano en conmemoración del centenario de su independencia. Está situada en la entrada del puerto neoyorquino.
Frédéric Auguste Bartholdi, también conocido por el sobrenombre de Amilcar Hasenfratz, destacado escultor francés es especialmente reconocido por ser el autor de la célebre “Estatua de la Libertad” o “La libertad que ilumina el mundo”, que es su nombre original, ya que la antorcha que sostiene la simboliza. Entre otras de sus obras famosas se encuentra el monumental “León de Belfort”, construido en un acantilado de esta ciudad para celebrar la heroica resistencia durante la guerra franco-prusiana. Además de otras 33 obras escultóricas igualmente bellas e icónicas.
El proyecto surgió en 1871 por iniciativa de un grupo de intelectuales que conformaban la Unión Franco-Americana al frente del académico Edouard de Laboulaye con el fin de encarnar la amistad, la paz y el progreso internacionales y afirmar los lazos entre Francia y los Estados Unidos de Norteamérica. El proyecto original fue de una escultura similar que estaría colocada en aquel país.
Se calcula que el escultor tardó más de diez años (1875-1886) en crear el monumento con la importante colaboración del ingeniero Gustave Eiffel quien diseñó la estructura metálica interna; este proyecto lo inició el escultor Eugene Emmanuel Viollet y a su muerte lo retomó Bartholdi. El escultor tomó como modelo las antiguas obras clásicas, expresando: “Estos seres de granito, en su imperturbable majestad, parecen estar escuchando aún la más remota antigüedad. Su mirada amable e impasible parece ignorar el presente y fijarse en un futuro ilimitado.”
Compuesta por la figura de una mujer que emula a la diosa romana Libertas porta una enorme corona de siete picos, con una altura de 93 metros desde el piso hasta la punta de la antorcha cuya flama está cubierta con láminas de oro de 24 kilates, su singular rostro está mirando hacia el continente que la vio nacer.
¿Pero ese rostro, en quién fue inspirado? La versión más aceptable pone a la madre del escultor como modelo, la señora Augusta Charlotte, Bartholdi nunca desmintió este hecho. Sin embargo, se ha mencionado otra historia más romántica, algunos autores afirman que la verdadera musa inspiradora fue la francesa Isabella Eugenie Boyer, hija de padre francés y madre inglesa.
Ella se casó en Nueva York a los 22 años con el empresario Isaac Singer de 52, fundador de la famosa empresa fabricante de máquinas de coser; en 1867 regresaron a París para años después mudarse a Inglaterra. Singer murió en 1875 quedando Isabella soltera y popular por su atractivo, en ese año Bartholdi aún no se casaba con su amante que posteriormente sería su esposa, se rumora que él la conoció quedando impactado por su belleza.
En 1879 se casa nuevamente con el famoso músico holandés Víctor Reubsaet, violinista y cantante de éxito internacional quien muere en 1887. Aún muy atractiva, en 1891 contrae matrimonio por tercera vez con el coleccionista de arte Paul Sohege. Isabelle muere en mayo de 1904 a la edad de 62 años, curiosamente en el mismo año que Auguste Bartholdi (4 de octubre de 1904), quedando registrada en la historia del monumento como la otra cara de la libertad.

El 28 de octubre de 1886 fue inaugurada la Estatua de la Libertad, símbolo de Nueva York e ícono emblemático de los Estados Unidos de Norteamérica. Fue un regalo de Francia para el pueblo norteamericano en conmemoración del centenario de su independencia. Está situada en la entrada del puerto neoyorquino.
Frédéric Auguste Bartholdi, también conocido por el sobrenombre de Amilcar Hasenfratz, destacado escultor francés es especialmente reconocido por ser el autor de la célebre “Estatua de la Libertad” o “La libertad que ilumina el mundo”, que es su nombre original, ya que la antorcha que sostiene la simboliza. Entre otras de sus obras famosas se encuentra el monumental “León de Belfort”, construido en un acantilado de esta ciudad para celebrar la heroica resistencia durante la guerra franco-prusiana. Además de otras 33 obras escultóricas igualmente bellas e icónicas.
El proyecto surgió en 1871 por iniciativa de un grupo de intelectuales que conformaban la Unión Franco-Americana al frente del académico Edouard de Laboulaye con el fin de encarnar la amistad, la paz y el progreso internacionales y afirmar los lazos entre Francia y los Estados Unidos de Norteamérica. El proyecto original fue de una escultura similar que estaría colocada en aquel país.
Se calcula que el escultor tardó más de diez años (1875-1886) en crear el monumento con la importante colaboración del ingeniero Gustave Eiffel quien diseñó la estructura metálica interna; este proyecto lo inició el escultor Eugene Emmanuel Viollet y a su muerte lo retomó Bartholdi. El escultor tomó como modelo las antiguas obras clásicas, expresando: “Estos seres de granito, en su imperturbable majestad, parecen estar escuchando aún la más remota antigüedad. Su mirada amable e impasible parece ignorar el presente y fijarse en un futuro ilimitado.”
Compuesta por la figura de una mujer que emula a la diosa romana Libertas porta una enorme corona de siete picos, con una altura de 93 metros desde el piso hasta la punta de la antorcha cuya flama está cubierta con láminas de oro de 24 kilates, su singular rostro está mirando hacia el continente que la vio nacer.
¿Pero ese rostro, en quién fue inspirado? La versión más aceptable pone a la madre del escultor como modelo, la señora Augusta Charlotte, Bartholdi nunca desmintió este hecho. Sin embargo, se ha mencionado otra historia más romántica, algunos autores afirman que la verdadera musa inspiradora fue la francesa Isabella Eugenie Boyer, hija de padre francés y madre inglesa.
Ella se casó en Nueva York a los 22 años con el empresario Isaac Singer de 52, fundador de la famosa empresa fabricante de máquinas de coser; en 1867 regresaron a París para años después mudarse a Inglaterra. Singer murió en 1875 quedando Isabella soltera y popular por su atractivo, en ese año Bartholdi aún no se casaba con su amante que posteriormente sería su esposa, se rumora que él la conoció quedando impactado por su belleza.
En 1879 se casa nuevamente con el famoso músico holandés Víctor Reubsaet, violinista y cantante de éxito internacional quien muere en 1887. Aún muy atractiva, en 1891 contrae matrimonio por tercera vez con el coleccionista de arte Paul Sohege. Isabelle muere en mayo de 1904 a la edad de 62 años, curiosamente en el mismo año que Auguste Bartholdi (4 de octubre de 1904), quedando registrada en la historia del monumento como la otra cara de la libertad.

Frédéric Auguste Bartholdi, también conocido por el sobrenombre de Amilcar Hasenfratz, destacado escultor francés es especialmente reconocido por ser el autor de la célebre “Estatua de la Libertad” o “La libertad que ilumina el mundo”, que es su nombre original, ya que la antorcha que sostiene la simboliza. Entre otras de sus obras famosas se encuentra el monumental “León de Belfort”, construido en un acantilado de esta ciudad para celebrar la heroica resistencia durante la guerra franco-prusiana. Además de otras 33 obras escultóricas igualmente bellas e icónicas.

El proyecto surgió en 1871 por iniciativa de un grupo de intelectuales que conformaban la Unión Franco-Americana al frente del académico Edouard de Laboulaye con el fin de encarnar la amistad, la paz y el progreso internacionales y afirmar los lazos entre Francia y los Estados Unidos de Norteamérica. El proyecto original fue de una escultura similar que estaría colocada en aquel país.

Se calcula que el escultor tardó más de diez años (1875-1886) en crear el monumento con la importante colaboración del ingeniero Gustave Eiffel quien diseñó la estructura metálica interna; este proyecto lo inició el escultor Eugene Emmanuel Viollet y a su muerte lo retomó Bartholdi. El escultor tomó como modelo las antiguas obras clásicas, expresando: “Estos seres de granito, en su imperturbable majestad, parecen estar escuchando aún la más remota antigüedad. Su mirada amable e impasible parece ignorar el presente y fijarse en un futuro ilimitado.”

Compuesta por la figura de una mujer que emula a la diosa romana Libertas porta una enorme corona de siete picos, con una altura de 93 metros desde el piso hasta la punta de la antorcha cuya flama está cubierta con láminas de oro de 24 kilates, su singular rostro está mirando hacia el continente que la vio nacer.

¿Pero ese rostro, en quién fue inspirado? La versión más aceptable pone a la madre del escultor como modelo, la señora Augusta Charlotte, Bartholdi nunca desmintió este hecho. Sin embargo, se ha mencionado otra historia más romántica, algunos autores afirman que la verdadera musa inspiradora fue la francesa Isabella Eugenie Boyer, hija de padre francés y madre inglesa.

Ella se casó en Nueva York a los 22 años con el empresario Isaac Singer de 52, fundador de la famosa empresa fabricante de máquinas de coser; en 1867 regresaron a París para años después mudarse a Inglaterra. Singer murió en 1875 quedando Isabella soltera y popular por su atractivo, en ese año Bartholdi aún no se casaba con su amante que posteriormente sería su esposa, se rumora que él la conoció quedando impactado por su belleza.

En 1879 se casa nuevamente con el famoso músico holandés Víctor Reubsaet, violinista y cantante  de éxito internacional quien muere en 1887. Aún muy atractiva, en 1891 contrae matrimonio por tercera vez con el coleccionista de arte Paul Sohege. Isabelle muere en mayo de 1904 a la edad de 62 años, curiosamente en el mismo año que Auguste Bartholdi (4 de octubre de 1904), quedando registrada en la historia del monumento como la otra cara de la libertad.

mcarmendelfin@hotmail.com

Imagen: Internet, para divulgación cultural sin fines de lucro.

¿Te gusta leer? / Por: Alberto Calderón P.

Uno de los placeres del ser humano es sin dudarlo la escritura, como una forma de comunicación, de enseñanza, para atesorar los tiempos idos y contar con un registro de la historia de las personas y los pueblos, pero también como una forma de recreación en donde los escritores a través de la imaginación nos permiten acercarnos a mundos e historias que son producto de su imaginación, lecturas que disfrutamos al ir pasando las páginas ya sea por medios impresos en un libro que lleva el ritmo de tu lectura, que puedes dejar sobre un mueble y te espera hasta que tienes el tiempo y ánimo para seguir leyendo sus páginas. Hoy en día cada vez más lectores se acercan a las lecturas digitales principalmente en tabletas y dispositivos diseñados exprofeso para tal fin.

Comentaba hace unos días con un amigo que no se a que se deberá, pero de lo que si estoy convencido a título personal es que leo más rápido en un dispositivo que en un libro, a que se debe, no lo sé. Lo que puedo decirles es que ahora existen diversas posibilidades para poder leer un libro o que no los lean, sí así es, día a día la tecnología avanza, algunos nos quedamos paralizados, pero tenemos que reaccionar e integrarnos a los avatares de los nuevos modelos que nos ofrece la tecnología para el conocimiento y la recreación de las historias contenidas en los libros. En la actualidad existen plataformas en donde uno puede pagar de unos cien a ciento cincuenta pesos mensuales para tener millones de lecturas a la mano, las más variadas revistas con temáticas específicas, documentos, partituras musicales, libros recientes o no tan recientes de todos los temas, información en PDF que uno puede descargar y algo que si uno no aprovecha es porque en realidad no le interesa la lectura, los audiolibros, una tendencia que está tomando no se si su segundo o tercer aire y que es una alternativa para las personas que por su tiempo no tienen la posibilidad de sentarse cómodamente a leer, cuando uno puede contar con un audiolibro lo puede escuchar mientras desarrolla alguna actividad, al hacer ejercicio, una actividad manual, en el auto, durante un viaje y muchas otras posibilidades más. Ahora las voces moduladas de los narradores hacen más amigable el que uno siga la secuencia de alguna historia, ensayo, novela, libro motivacional o tantas otras posibilidades que se encuentran disponibles. No, no soy agente de ventas, tampoco llevo comisión por lo expuesto, simplemente abro todo el abanico de posibilidades que uno encuentra que se ofertan hoy en día y si no las aprovecha es porque en realidad no quiere uno leer.

Para finalizar les diré que en Internet existen muchas posibilidades para encontrar libros, audiolibros ensayos y más gratis, solo es cosa de tener la motivación y curiosidad para ejercer uno de los placeres que nos brinda la lectura, no me quiero ir sin recordar algunos escritores que nacieron en este mes de julio. Uno de los grandes Hermann Hesse, Premio Nobel 1946, autor de obras como El lobo estepario, Siddhartha y otros, el nació el 2 de julio. Franz Kafka, nació el 3 de este mes y su obra cumbre fue La metamorfosis. Marcel Proust que nació un 10 de julio, su obra más conocida es En busca del tiempo perdido. Pablo Neruda que nació el 12, publicó 20 poemas de amor y una canción desesperada. Ernest Hemingway nació el 21, destaca El viejo y el mar. Alexander Dumas, Elías Canetti, Antonio Machado, Juan Jacobo Rousseau, Primo Levi y muchos más del mes de julio a los que te invito te acerques a sus lecturas.

Xalapa2000@hotmail.com

Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores (REVECO).

TELESCOPIO / Por: Alberto Calderón P.

El cielo, esa bóveda que nos ofrece la luz del día por medio de nuestra estrella enana a la denominamos sol, creador de vida y la noche que siempre ha intrigado a los seres humanos, llena de misterios, desconcertante por todo lo que guarda, a lo largo del tiempo hombres de las diversas culturas se han dispuesto a escudriñar sus secretos.

Es sorprendente conocer que en el siglo tercero antes de la era cristiana el astrónomo griego Aristarco de Samos a partir de sus observaciones era partidario del heliocentrismo, dando un salto en el tiempo nos encontramos al padre de la astronomía moderna surgida durante el renacimiento Nicolás Copérnico, originario de las tierras polacas, con un trabajo intenso de más de 25 años sobre su teoría del modelo heliocéntrico donde su argumento ahora muy común pero que en el siglo XVI era difícil de concebir, sobre los planetas que giran en torno al sol, después vino Johannes Kepler incluyendo las ondas elípticas. Pero no solo estos grandes matemáticos y astrónomos aportaron sus conocimientos, en la cultura maya y en general todas las culturas mesoamericanas tuvieron como una de sus pasiones, calcularon con exactitud los periodos de la luna, el sol y las estrellas Pléyades, los sacerdotes eran los científicos, siendo capaces de predecir eclipses y el curso de Venus desde sus sitios de observación con la pura mirada.

Ya para 1608 se oficializó el invento del telescopio por el alemán Hans Lippershey. Ya utilizado por Galileo Galilei desde tiempo atrás. El nombre de este instrumento para ver lo que el ojo humano sería imposible de percibir, surge de las voces griegas “tele” que se refiere a lejos y el sufijo “scopio” que se refiere a ver. Isaac Newton ideó otro tipo de telescopios a base de espejos, de ahí han venido evolucionando de forma gradual hasta llegar a nuestros días.

Dos telescopios nos sorprenden por la capacidad que tienen gracias a su desarrollada tecnología, el primero de ellos fue el Hubble, nombre que le fue asignado en honor al astrónomo Edwin Hubble, este se encuentra a una altura de 593 kilómetros sobre el nivel del mar, una de sus ventajas en ese momento era que a esa altura se eliminaban las turbulencias atmosféricas que podrían suscitarse en la tierra, disminuyendo la calidad de las imágenes. Su innovador sistema le permitía ser visitado en misiones de servicio para mejorar cualquier avería, escalar su capacidad o brindarle mantenimiento, de estas se realizaron cinco, es un ojo que mira al pasado con un peso de once toneladas en forma cilíndrica, en su exploración del universo se menciona que la edad del mismo podría ser menor a lo supuesto con una edad de apenas ocho mil millones de años, ha enviado imágenes de cometas, agujeros negros, a tomado unas 500 mil fotografías, orbita la tierra a unos 28 mil kilómetros por hora, creó un catalogo de unas 15 millones de estrellas.

Hace unos días se difundieron las primeras imágenes del nuevo telescopio que se puso en órbita James Webb cuyo lanzamiento se dio el 25 de diciembre del 2021 desde la Guyana Francesa. Es una noticia maravillosa con una pretensión excelsa al buscar la luz de las primeras estrellas, es el mayor telescopio de la historia humana con un costo de 10 mil millones de dólares, estará en una exploración continúa buscando la luz que ha estado viajando en la inmensidad del espacio por más de 13 mil quinientos millones de años. Seremos testigos de sus logros y hoy en el mundo se comparten sus primeras imágenes. Esperaremos nuevas y gratas sorpresas

Xalapa2000@hotmail.com

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AGUSTÍN LARA. Genio y figura / Por: ALBERTO CALDERÓN P.

Agustín Lara, el compositor mexicano más celebrado de España, es objeto de cuestionamientos. Se le acusa de haber plagiado o, en todo caso, comprado, una de sus canciones más conocidas fuera de México: el chotis Madrid.

Esta canción, convertida en símbolo de la capital española y que le valió en su momento numerosos reconocimientos, podría ser en realidad del compositor español Rafael Oropesa, combatiente republicano que emigró a México tras la llegada al poder de los fascistas alzados bajo las órdenes de Francisco Franco.

Madrid es un chotis madrileño que además de calar hondo en la música popular española significó mucho en la agitada vida personal del compositor mexicano. Lara se casó con su musa y diva María Félix en 1943, tras lo cual vinieron escenas turbulentas de celos, peleas en público y, finalmente, una separación física que supuso a la postre el final definitivo de la pareja. Cuando ella –ya convertida en estrella cinematográfica– se trasladó a vivir a Madrid, Lara le compuso el chotis de la discordia.

Sin visitar la ciudad, ni siquiera el país o el continente, el compositor mexicano escribió lo que para muchos son los versos más logrados y sentidos de este género de música popular. Siempre con el mensaje oculto a su amada María Félix: Cuando llegues a Madrid, chulona mía/, voy a hacerte emperatriz de Lavapiés,/ alfombrarte con claveles la Gran Vía,/ y a bañarte con vinillo de Jerez./ En Chicote, un agasajo postinero/ con la crema de la intelectualidad,/ y la gracia de un piropo retrechero, más castizo que la calle de Alcalá.

A pesar de estos versos, que llegaron hasta los ojos de la diva mexicana, Félix y Lara rompieron definitivamente. Incluso, a los pocos meses el compositor mexicano hizo pública su relación con Clarita Martínez.

Ajeno a todo esto, Madrid se convirtió desde el primer momento en himno de los habitantes de esta ciudad. Sus estribillos son conocidos y cantados incluso por las últimas generaciones, debido, sobre todo, a que se sigue tocando y cantando en la mayoría de las fiestas populares, y que, al menos en el barrio de Lavapiés, se mantiene vivo el reconocimiento al compositor mexicano.

Hasta ahora había cierta unanimidad en reconocer el valor de Lara como compositor, no sólo por el chotis Madrid, sino también por canciones como Granada o Noche de ronda. Pero ahora es cuestionado por el ayuntamiento de Madrid, el cual editó un libro del historiador Raúl Guerra Garrido en el que se sugiere que la susodicha canción fue en realidad comprada por Lara a Rafael Oropesa.

El nexo entre Oropesa y Lara se habría establecido en México, cuando el compositor español llegó tras la derrota de la República durante la Guerra Civil, que éste vivió como músico de banda, la cual tocaba para la tropa.

En México se habría producido lo que el propio historiador califica de rumor, pero que mantiene y que también defiende el ayuntamiento: que la canción fue comprada por Lara en un acuerdo privado entre ambos, y que sólo así se explica la utilización de un lenguaje coloquial tan certero, como la frase piropo retrechero, o que hable del Madrid en que nací.

Sin pruebas ni fuente

En el título del libro de Guerra Garrido, Gran Vía 1910-2010, el historiador explica que esta teoría o rumor existe desde hace muchos años, incluso en la época del exilio en México, pero no hay ningún documento o fuente oral fidedigna que lo pueda avalar así.

La familia de Rafael Oropesa (enterrado en el Panteón de las Personas Ilustres de México) asegura que lo único que quiere es que se reconozca la supuesta verdadera autoría de la canción. A la polémica también se incorporaron la directora general de Archivos, Museos y Bibliotecas de Madrid, Belén Martínez, quien anunció una investigación a fondo para conocer la verdadera autoría de la canción.

Cabe recordar que Lara fue objeto de numerosos homenajes y reconocimientos cuando visitó por primera vez España, en 1954, donde se le entregó la batuta de plata e incluso fue recibido por el dictador Francisco Franco (quien se decía profundo admirador de la música del compositor jarocho). Actualmente Lara tiene una escultura de granito y bronce en el castizo barrio madrileño, hecha por el escultor Humberto Peraza en 1975, en la que además se reconoce su autoría del citado chotis y su aportación a la música popular española.

Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores (REVECO).

  • La fotografía que ilustra el texto es extraordinaria, en ella aparecen Agustín Lara, María Felix y el gran poeta Efraín Huerta. (los créditos a su autor), se comparte con fines artísticos y sin afán de lucro.

PINTAR EL PARAISO / Autor: Oscar de la Borbolla

Desde hace 5 años, todos los domingos vengo al Jardín del Arte a exponer mis cuadros, digo a exponer y no a vender, porque, primero, no siempre vendo y segundo -que es lo más importante- porque mi relación con la pintura no es la de Andy Warhol ni la de Botero. Yo pinto porque en el desfile estrambótico de todo lo que miro, a veces, creo entrever una hoja que sonríe, una pluma de ángel, una crin de unicornio o la manzana primigenia aún sin morder. Quiero pintar el Paraíso del que fuimos expulsados y del que, pese a todo, aquí y allá sigue sobreviviendo algún fragmento, pues estoy convencido de que ni Dios con toda su furia consiguió aniquilarlo. El Paraíso sigue aquí en retazos, a la vista y a la mano; está en la transparencia del agua y en la forma en la que se difuminan las nubes (no en las nubes, sino en su disolución), está en el olor del pan y en el ensamblaje flexible que experimentan los cuerpos en el coito, está en la sensación terrosa de la nieve en la boca y en el peso caliente de la gallina que se sienta a empollar; está en tantas cosas y se asoma tan inesperadamente en tantos lugares que mi obra parece no tener unidad.
El Paraíso estuvo incluso aquí en el Jardín del Arte, en el espacio sombreado por las ramas de este árbol y ocupando lo que medía el ancho de cuatro caballetes. Sí, era una pintora, una compañera que llegó con su obra el día menos pensado. Y yo que vivo acechando las apariciones del Paraíso no supe verlo al principio. Estaba ocupado, como ahora, explicando a un cliente mi trabajo, intentaba hacerle ver que lo valioso del pan de esta pintura no es el efecto hiperrealista que provoca el aerógrafo, sino esa fragancia de paz con la que dice: “Todo está bien, no importa, sigue”; estaba embobado con mi propio rollo y no presté atención a esa sonrisa que no dependía de la breve lúnula de sus labios, sino de una luz que le venía de adentro, como viene de adentro la luz de un tajo de sandía. Llegó y montó sus obras, me hizo una seña de saludo y yo le respondí con una mueca fría.
Pero el Paraíso se venga cuando uno no se maravilla en seguida; se oculta y, durante mucho tiempo, trabaja en silencio su próxima aparición. Y eso fue lo que ocurrió con el de ella: la rutina dominical con su camaradería de bohemios la disfrazo de compañera, de una pintora más entre todos los compas. Aunque, nuestros cuadros, encarados como estaban, iniciaron un diálogo profundo; empezaron a intercambiar reflejos y, poco a poco, como si corrieran por carreteras asintóticas, se hacían más parecidos. Ninguno de los dos lo notó, porque nuestras pinturas venían desde muy lejos: mi pincelada era sin textura y exacta (como conviene al aerógrafo), la suya era larga y temblorosa; no había punto en común entre mi pincel de aire y la violencia de su espátula, y donde más se abismaba la diferencia era en las paletas: la mía empeñada en los blancos; la suya en una estridencia de azules y naranjas y, no obstante, nuestras obras se iban hermanando y a mí, al menos, se me iban volviendo menos pesados los domingos.
Y es que el Paraíso es traidor: se agazapa y brinca; lo va inundando todo silenciosamente hasta que un día, de golpe, se manifiesta con una evidencia insoslayable y es como el rayo que al irrumpir ciega y aturde. Esta revelación ocurrió el día en que los dos llegamos con una obra idéntica. El motivo era el agua, una esfera de agua contra un fondo blanco; todo lo que la rodeaba era blanco y los brillos parecían imposibles. Instalamos las pinturas sobre los caballetes y, al voltear a saludarnos, yo caí en la cuenta de que el Paraíso estaba en ella. Ella, como siempre, me dedicó una sonrisa de compañerismo, pero al percatarse de la absoluta coincidencia de las obras avanzó disgustada hacia mí. Yo quería hablar del milagro; ella de plagio. Yo estaba conmocionado por el asombro y balbuceaba, en ella la indignación crecía a cada palabra y se volvía más elocuente. Yo no entendía nada y ella creía entenderlo todo. Para mí era la primera vez que el Paraíso se mantenía, que no era un mero destello escurridizo y mientras más se dilataba esa presencia, más incoherente me volvía.
Visto por afuera, todo obraba en mi contra, pues al no contestar a las acusaciones sólo quedaba el fallo de un juicio sumario que quedó sintetizado en una frase: Eres despreciable, me dijo y, todavía, en ese momento, no conseguí comprender lo que externamente estaba pasando. Recogió sus cuadros, sus caballetes y se marchó. Me quedé extasiado viéndola, contemplando cómo se iba, cómo el Paraíso se alejaba con ella, cómo se achicaba en la perspectiva, cómo se concentraba en un último punto luminoso que se tragó el fondo del paisaje. Sólo entonces reaccioné: quise alcanzarla, explicarle, decirle lo que significaba para mí. Pero no estaba. No estaba en el fondo del paisaje, ni a la derecha ni a la izquierda de la calle. Dejé de correr: ¿qué caso tenía?, ¿qué sentido podrían tener para ella mis elucubraciones sobre el Paraíso? Me detuve y dócilmente me dejé invadir por la melancolía.
Semanas después volví a encontrarla, se había mudado al otro extremo del Jardín; pero ya no era ella: había regresado a su paleta estridente y a su espátula salvaje. Me vio, giró la cara con el mismo desprecio y yo retrocedí. No valía la pena entrar en explicaciones, porque si algo sé es que el Paraíso no se recupera; se pinta.

***

El Autor

Oscar de la Borbolla

Nació en la Ciudad de México el 8 de septiembre de 1949. Ensayista, narrador y poeta. Obtuvo la maestría en filosofía en la UNAM y el doctorado en la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido profesor de filosofía en la FES-Acatlán de la UNAM, titular en el área de metafísica y ontología; maestro en la Escuela de Escritores de la SOGEM. Premio Internacional de Cuento Plural 1987 por Las esquinas del azar. Premio Nacional de Humor La Sonrisa 1991 por Nada es para tanto. Algunos de sus volúmenes de cuento son Vivir a diarioLas vocales malditasEl amor es de claseDios sí juega a los dadosLa ciencia imaginariaLas esquinas del azarAsalto al infiernoLa risa en el abismo. Ha escrito las novelas Nada es para tantoTodo está permitido y La vida de un muerto. Publicó el poemario Los sótanos de Babel.

Fuente: Círculo de Poesía. Revista electrónica de Literatura.

PIENSO, LUEGO ESCRIBO / Por Akiles Boy*

EL DISCURSO DEL PAPA 

Cualquier historia se escribe por un resorte interior que mueve los pensamientos y las emociones, son los culpables de la alegría o la tristeza y desconsuelo inevitables, agobiantes, sin fecha de caducidad. Con mayor intensidad tratándose de seres extraordinarios, que inesperadamente desaparecen, en etapas cruciales de su vida, cuando el universo generoso conspira a su favor. Nadie, con una pizca de sensibilidad, escapa a esa sensación de  desesperanza y pesadumbre. Este 4 de julio me ocurrió, tras recibir la noticia del fallecimiento de Lupita Castillo, escritora y notable promotora cultural de Coatzacoalcos, Veracruz y México, fue fundadora,  guía y motor principal  de “Caravana del Arte, A. C., dejando en ese Puerto del Sur, una profunda huella y un legado invaluable. Ante los designios de Dios, solo nos queda decir, “Que Descanse en Paz y sea feliz en su nuevo refugio” mientras los que permanecemos, seguiremos andando y haciendo nuestra parte.       

Después de esas sentidas líneas, les comento, en la semana que pasó, una revista nacional publicó una entrevista de la agencia de noticias argentina Télam al Papa Francisco. Sin duda, una de las declaraciones vertidas, que generó más controversia o suspicacia en la comunidad internacional, fue cuando el Jerarca de la Iglesia Católica dijo,   América Latina aún es “víctima de imperialismos explotadores”, más adelante agregó “Latinoamérica todavía está en ese camino lento, de lucha, del sueño de San Martín Y Bolívar por la unidad de la región”, “siempre fue víctima, y será víctima, hasta que no se termine de liberar de imperialismo explotadores”. Estupor y escozor debió causar en algunos líderes y gobiernos del primer mundo, aquellos con historias pasadas y recientes de invasiones y conquistas con las armas o mediante los perversos juegos de la manipulación política.

Esta percepción y afirmación del Papa argentino, no es una novedad, como tampoco, el descubrimiento de una realidad que viven y conocen los latinoamericanos, y que el resto del planeta lo ignore. La desigualdad y la pobreza no se pueden ocultar. Sin embargo, algo que le faltó añadir a su Santidad, es que los “imperialistas explotadores” no han actuado solos, siempre han contado con las diligentes oligarquías aldeanas, también explotadoras y depredadoras, convertidas en los cómplices perfectos.

Enseguida de este posicionamiento Papal, surgieron las críticas y cuestionamientos, la mayoría perfilados hacia el rol de la Iglesia Católica en los pueblos latinoamericanos, porque de alguna manera el clero ha contribuido unas veces activo y otras con indiferencia o pasividad, en la precaria y débil condición de nuestras naciones. Alguna idea o motivación impulsaron estas inesperadas declaraciones, pero es otro llamado a tiempo, de mirar y atender las urgentes necesidades y problemas de los países del centro y sur del continente. Cuando menos, a poner fin a las intromisiones en la vida interior, y diseñar estrategias de cooperación económica y de intercambio comercial, que garanticen la equidad y los beneficios para el desarrollo social de la región, históricamente del Tercer Mundo.

Por último, solamente apunto su comentario sobre el valor de la comunicación en esta vertiginosa evolución tecnológica, “Hoy en día los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad didáctica: enseñar honestidad a la gente, enseñar a comunicarse con el ejemplo, enseñar a la convivencia”   Pero, “Si se tienen medios que salen a comunicar con metralla en la mano para destruir a la gente, eso nunca hará crecer a un pueblo”. Vale la pena pensarlo. Hasta la próxima.

7 de julio de 2022

*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.

EL TIEMPO / Autor: Alberto Calderón P.

En este momento me encuentro leyendo el libro Los gatos sueñan con la física cuántica y los perros con universos paralelos del autor Jorge Blaschke y me vienen a la mente varias ideas sobre la importancia de rescatar en forma textual nuestro pasado personal dice el físico teórico Julian Barbour en su definición del tiempo que en verdad es muy interesante:

El tiempo es una abstracción a la que llegamos a través de los cambios de las cosas. Advierte que cuando medimos el tiempo estamos midiendo distancias, no el concepto del tiempo.

Para ofrecer una explicación de esta idea el físico va más lejos y nos explica de forma objetiva el soporte de su idea cuando nos indica que si medimos el paso del día al seguir al sol desde su salida hasta que desaparece de nuestro entorno y nos cobija la noche, estamos midiendo el tiempo solar, el tiempo de la claridad, de la luz, la distancia que se encuentra entre punto a otro dentro de la bóveda celeste, y en la noche o el tiempo sideral lo que medimos es el tiempo de la oscuridad, del desplazamiento de las estrellas, en realidad en una vuelta del planeta sobre su propio eje.

También menciona: si miramos un reloj de manecillas y queremos medir el tiempo que ha transcurrido desde las doce a las doce y cuarto, en realidad estamos midiendo el ángulo de las manecillas de ese reloj, hemos medido el valor del ángulo del primer cuadrante, en este caso 45º. Si en vez de un cuarto de hora el tiempo hubiera sido de 30 minutos hubiéramos medido media circunferencia.

No medimos el tiempo sino distancias. Barbour insiste que el tiempo no existe y que la única evidencia que tenemos del pasado es nuestra memoria. Ahí estriba la importancia sobre el dejar un testimonio del paso de nosotros en este mundo, pero no como simples espectadores, la idea es hacer de nuestra experiencia de vida una exaltación de los aspectos singulares, de nuestros triunfos, logros, metas, descendencia, el entorno social, físico, en general nuestro tiempo, por eso se hace necesario que ese testimonio se quede plasmado en nuestras memorias personales, para que las nuevas generaciones sepan de sus antepasados, sus sentimientos, sus emociones y todo lo que con ellas conllevó en el tránsito terrenal, por medio de la narrativa personal.

Sólo existe el «ahora», y en el transcurso de la vida existe una sucesión de muchos «ahoras». Incluso cuando pensamos en el pasado, lo realizamos en el presente, en el ahora.

El tiempo es una ilusión, nos encontramos atrapados entre el futuro y el pasado, en un continuo presente. Algo que nos ha venido diciendo la psicología trans- personal. Vivimos el «aquí y ahora», un eterno presente.

El pasado es algo que ya no podemos transformar, cambiar o tocar. Su recuerdo es una experiencia mental del presente. Agregaría que si no se recrea con información textual, se perderá con el tiempo.

El futuro es algo que estamos construyendo en cada instante que transcurre en el presente. Podemos hacer proyecciones a corto y mediano plazo solamente.

La visión de un presente eterno se acentúa cada vez más en los seres humanos, especialmente cuando somos conscientes de nosotros mismos. El presente deja de ser un tiempo, porque no se puede medir, el presente se convierte en un «aquí y ahora», en resumen, en un instante.

Qué opinión le tienen a cada uno de ustedes después de leer la propuesta del físico cuántico Julian Barbour

Caminar / Autor: Alberto Calderón P.

Al iniciar el año uno de los propósitos renovados del calendario, me propuse iniciar una rutina, salir a caminar todos los días, busqué un pantalón deportivo, sudadero y mis tenis listos para tomar la calle y llegar temprano al parque: respirar el aire puro, recorrer las calzadas con jardines llenos de plantas floreciendo, de enormes árboles y cruzando los patos y otras aves de agradables cantos.

Así lo hice las dos primeras semanas, las siguientes con el apoyo de la caminadora, ese instrumento que surgió en las cárceles del Reino Unido en el siglo XIX, la verdad nunca me imaginé que en sus inicios fuera un aparato parecido a un cilindro horizontal, sobresalían a lo largo una especie de escalones, en realidad eran aspas que generaban una fricción provocando con ello la molienda de granos o bombear agua. Esta caminadora era el castigo a los prisioneros por sus fechorías, eran formados horizontalmente subían a esos interminables escalones se sujetaban de las manos por una barra. Empezaban a caminar y el cilindro daba vueltas, con la supervisión de un capataz, así emprendían su travesía en la caminadora por unas seis horas como lo mencionan los investigadores, al termino del cual los caminantes terminaban exhaustos, molidos, después de haber escalado por horas, esta práctica de tortura perduró en Los Estados Unidos y el Reino Unido hasta 1898, cuando consideraron la crueldad de esas primeras caminadoras, pero regresó para quedarse al patentarse en 1911, y empezar sus fines físicos en 1913, siguen reproduciéndose y mejorando para caminar y trotar, algunas con relojes digitales que indican varias funciones. Bueno así es como ahora tomo un audiolibro, música o una serie o simplemente en silencio prendo la caminadora y a caminar, como es que la comodidad me permite ejercitarme en casa, no sé cuánto durará, eso me remontó a otro recuerdo hace uno o dos años compré el libro Caminar, una filosofía. Ahí me encontré con muchas curiosidades sobre el caminar y los caminantes.

Nietzsche decía que el prefería estar sentado el menor tiempo posible, que los pensamientos tenían que nacer al aire libre, moviéndonos en libertad. El filósofo inició con unos fuetes dolores de cabeza, pidió reducir su carga de catedrático en la universidad, debido al padecimiento que mitigaba al caminar largo rato para distraer la mente de los martillazos en la cabeza, así nació su afición por caminar, por algún tiempo lo hacía a orillas del lago Lemán, en la frontera entre Francia y Suiza. Realizaba recorridos a pie hasta de seis horas por gusto. Ya quisiera poder hacerlo al menos con un ritmo constante durante una hora, sin que me persiga el cansancio y se me salga el agua por los poros.

Es así como caminando en silencio, sin distractores te encuentras con ideas pensamientos como el de hoy que surgió a partir de pisar constantemente la cinta de caucho que gira al parecer incansable, hasta que le dices ¡basta! Al hacerlo es como si regresaras al mundo presente después de haberte fugado con los pensamientos y estos fueran brotando a medida que avanzas. Una vez que tenga una mayor resistencia volveré a tomar el adoquín y caminaré libremente entre los árboles como lo hacía Juan Jacobo Rousseau, “bueno esas son palabras mayores”, el recorría grandes distancias por falta de recursos y por su temperamento caminaba entre varias ciudades francesas entre Lyon y París, por ejemplo, pero se tienen registros de larguísimos recorridos entre los bosques y veredas. Nunca está por demás decir que los migrantes engañados, enganchados algunos de ellos en busca de un mejor futuro se arriesgan con sus familias en caminatas larguísimas que cruzan países en condiciones de alimentación escasa, en travesías donde las ampollas y el asfalto llegan a hacerlos desistir de su propósito a muchos de ellos. Como vemos: unos por gusto, otros como propósito para mejorar la salud, algunos más obligados por las circunstancias. El siempre será nuestro motor para trasladarnos y este debe estar en las mejores condiciones, así que los nuevos caminantes no se rindan, adelante.

Xalapa2000@hotmail.com

Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores. ((REVECO):

EL TROPIEZO / Fernando Hernández Flores (Tepetototl*)

Voy subiendo un escalón por escalón. En un descuido, golpeó con los dedos del pie derecho en el bordo del penúltimo escalón, que por cierto es de concreto. Al tropezar me desbalanceo y caigo, poniendo las dos manos sobre el piso, pero el golpe en la espinilla está dado y se está inflamando.

De una y otra manera, me levanto pausadamente. Trato de caminar y se me complica. Rengueo un poco y abro la puerta de la casa. Tal parece que hoy me levanté con el pie izquierdo y me lastimé el derecho.

De brinco en brinco voy por la sala y abro el cuarto de los trebejos. Ahí encuentro unas muletas desgastadas pero servibles. Con ella me muevo mejor. Son de gran ayuda.

Tomo con la mano derecha el celular y le llamo al doctor. Me contesta y dice que en una hora viene a revisarme. Cuelgo y no me fijo que la energía del celular se encuentra en un 10 %.

Me recuesto en un sillón y duermo. No me doy cuenta de que las llaves de la casa, se salen de la bolsa del pantalón y caen por una esquina del sillón, sin hacer ruido.

Pasa el tiempo, suena el timbre y le gritó al doctor que me espere. Me levanto y la espinilla está muy inflamada. Es un dolor insoportable. Busco las llaves. No las encuentro. Las busco por varias partes, menos en el sillón. El doctor se desespera y simplemente se va. Está molesto y yo sigo adolorido. Le habló a una amiga y dice que preparará unas hierbas para calmar la hinchazón, que posiblemente es solo el golpe. Por si son peras o manzanas o no sé que fruta, de los nervios y el dolor voy al baño. Regreso y me siento en el sillón. Muevo la mano derecha y encuentro por fin las llaves, en una esquina.

No es tarde. Mi amistad toca el timbre. Voy abrir la puerta y la reja. Estoy en el segundo piso de una casa compartida. La hago pasar. Tomo un poco de té preparado por ella y con un trapo me lavo en la espinilla. Dice que se me va quitar. Confío que así será. Por lo pronto, hay que cuidarse para no dar un mal tropiezo.

(*) Escritor de un rincón del Totonacapan.
Correo: venandiz@hotmail.com
Twitter: @tepetototl