MISIÓN CUMPLIDA / Maricarmen Delfín Delgado

Seguramente todos nos hemos enfrentado a diversas situaciones a lo largo de nuestra existencia, al reflexionarlo tendremos una basta lista de eventos que vamos coleccionando, enfrentando gracias a la capacidad del ser humano para adaptarse, característica que permite actuar adecuadamente, vivir bien y seguir adelante. Así, nos transformamos, aprendemos, acumulamos experiencia, damos un paso al frente.

En el andar por el camino de la vida pasamos por muchas faces, cada uno las transitamos de forma personal y muy particular, pero en general nos hemos adaptado a cada situación, a cada persona, a cada rutina, completado etapas, abriendo y cerrando ciclos, de todo esto se compone nuestra historia, donde los sentimientos entretejen la poderosa fuerza que nos mueve en el diario acontecer.

Hemos sido infantes, hijos de familia, estudiantes, trabajadores, también construimos una familia, somos padres y madres, cuidamos y formamos a los hijos, y en algunos casos, el destino nos regresa con nuestros progenitores completando un ciclo.

Hoy nos reúne un mismo fin, un mismo sentimiento, demostrarle nuestro cariño a través del reconocimiento a la trayectoria docente de una valiosa mujer, a la maestra que durante x años se dedicó en cuerpo y alma a la formación de miles de jóvenes, que seguramente ya son exitosos profesionistas, o aún están en el proceso para llegar a serlo, que gracias a sus enseñanzas siempre de la mano de su filosofía moral, su cariño, acertado consejo y algún regaño cuando fuese necesario, se conducen  por el buen camino hacia el éxito seguro.

Ser docente no es tarea fácil, requiere de responsabilidad dentro y fuera del ámbito escolar, de profesionalismo, pero, sobre todo, de vocación y entrega para formar hombres y mujeres como ciudadanos con  preparación académica y ética; el maestro es el mediador entre el alumno y la sociedad, de su labor depende la construcción de una mejor comunidad, su habilidad para transmitir el conocimiento y potenciar las habilidades como persona es su compromiso fundamental.

Laura Castañeda Nevárez, nuestra querida Laurita, así le nombramos quienes le queremos y tenemos la fortuna de contar con su amistad y cariño, la maestra de música de la Escuela Secundaria General  # 4 “David Alfaro Siqueiros”, la  risueña, ocurrente y bromista compañera de trabajo, la amiga franca y solidaria de noble corazón, la hermana cristiana que siempre tiene palabras de consuelo y una oración para quien las necesite, la madre amorosa y abuela consentidora, la hija dispuesta para su madre, la esposa entregada y solidaria, evidentemente una gran mujer.

De mente abierta, lo que le permitió conocer múltiples situaciones en las que sus chicos estaban inmersos, brindando las condiciones adecuadas para solucionar conflictos, analizar, implementar estrategias que les favorecieran en el aprendizaje. Su capacidad de comunicación le permitió platicar y escuchar, generar un ambiente flexible, de confianza constante con sus estudiantes, siempre paciente, disponible, empática, motivadora, apasionada en su diaria labor al frente de su grupo. Lo pudimos comprobar personalmente cuando fuimos invitados a su escuela brindándonos la oportunidad de convivir e intercambiar experiencias con maestros y alumnos. Gratos recuerdos.

La vida sigue su camino, atesoramos los recuerdos que cada etapa va dejando, cerramos ciclos y avanzamos hacia otra, Laura ha concluido una hermosa y muy valiosa etapa en su andar por este mundo, su ciclo de docente activa llegó hasta donde debía, lo ha cerrado con gran satisfacción, orgullo, amorosamente, tal vez la nostalgia la visite en algún momento repasando ciertos episodios donde seguramente tuvo que organizarse, adaptarse a los cambios que su vida laboral le imponía.

Ahora comienza otra fase, un nuevo periodo con la tranquilidad de haber cumplido los anteriores satisfactoriamente, en el que le esperan gratas experiencias en un contexto de jubilación, de decisiones libres del compromiso laboral, al que se adaptó rápidamente motivada por el sentimiento de pertenencia a otros grupos, cobijada con el abrazo fraterno y desinteresado.

Laurita querida, una vez más reafirmamos nuestra admiración y reconocimiento a tu lucha diaria por cumplir con firmeza tu compromiso como docente, con tus discípulos, con tus compañeros, con tus amigos, con tu familia, contigo misma, pero especialmente por ser quien eres, por tu carisma, por tu esencia.

Sean estas humildes letras las alas que te cobijen como parte esencial de nuestra agrupación, donde todos y cada uno de sus miembros, te recibimos gustosos en la nueva etapa de tu vida, con un abrazo nacido del corazón.  Felicidades, querida amiga.

mcarmendelfin@hotmail.com

SEPTIEMBRE / Maricarmen Delfín Delgado

El viento suspira y las hojas lucen su dorado ocre, dóciles se dejan arrullar por su mano.

Aromas de madera abrigan los suspiros, la piel necesita calor y resguardo buscando arroparse en tibio regazo, ahora las avecillas cantan tímidas su fragilidad, con gráciles aleteos buscan cobijo.

Mi árbol ya no asegura sombra tras entregar su follaje al aire de temporada, el camino toma un húmedo brillo reflejando mi andar, pareciera que mis botas se alegran al salir nuevamente después de su obligado letargo.

El suéter soporta el apretón de la atrevida bufanda en un abrazo cálido y audaz, el sombrero resignado espera que pronto aparezca su cómplice el abrigo, juntos disfrutarán la temporada en su edén.

La bruma de algodón empaña mi ventana, miro con nostalgia los campos cafés que ocupan el bosque, tomo la taza con té y me acomodo frente a la chimenea, es rico sentirse plena.

El murmullo del follaje recorre los espacios, con nostálgica voz las ramas extrañan su pasado verdor, viajan por el ambiente para caer crujiendo su fragilidad, misma que sienten otros cuerpos a los que el noveno mes impregnó un puñado de imparable tiempo, los recuerdos y la nostalgia tomados de la mano nos susurran en la memoria.

Bienvenido septiembre, la puerta al otoño.

mcarmendelfin@hotmail.com

Imagen: Internet, para difusión cultural sin fines de lucro

CORAZONADA O INTUICIÓN / Por: Alberto Calderón P.

En el transcurrir de nuestra vida vamos encontrando senderos que se bifurcan formando dos rutas o más para llegar a la resolución de un destino, un problema de forma correcta y resolver de inmediato algo circunstancial u otras formas en las cuales uno tiene que decidir qué hacer.

Le llamamos intuición, esta última palabra como muchas otras contiene compendios completos que otros seres han estudiado, ya Platón se ocupaba del asunto 400 años antes de nuestra era; cuando mencionaba que es el conocimiento absoluto de la identidad de la mente con el objeto de que conoce, les platico que no solo él. Todos nosotros la hemos usado. Solo que lo hacemos tan frecuente o sentimos que es algo tan nuestro que una vez resuelto su uso la olvidamos, otros pensadores han profundizado en su conocimiento. Descartes en la edad media mencionaba su significado con una frase hermosa, decía: “El conocimiento intuitivo es la iluminación del alma” destacaba que era una iluminación divina que representa la realidad, lo absoluto, pero vayamos a lo que el Premio Nobel Henri Bergson, destacado filósofo y escritor. Para él es una fuente de conocimiento inmediato. (Trato de sintetizar al extremo los conceptos para que tengan cabida en este artículo, sin sacrificar la idea central). Ya lo decía El gran psicólogo y psiquiatra Carl Gustav Jung que la gente hace uso de ella, me incluyo, la empleamos para decidir la ruta en algún campo desconocido. Y agregaba que debemos estar agradecidos por poseer esta facultad divina que nos otorga cierta luz sobre “lo que está más allá de las cosas”. Jean Charon es un físico y filósofo francés investigador del pensamiento humano, se introduce a fondo sobre el conocimiento molecular que nos compone (de lo que estamos hechos) y destaca la cantidad de información que guardan los electrones para comunicarse entre sí en un verdadero intercambio espiritual sobre el que descansa nuestra vida. A esto se le conoce como “campos mórficos”, su nombre se le atribulle a Rupert Sheldrake. Es muy interesante su propuesta que va de los intercambios, los contactos entre los seres humanos u otros elementos animales, vegetales u objetos que existen en nuestro plano de materialización. Ahí se genera al intercambio de información, es una forma de armonía, de equilibrio que abre el conocimiento. Parecería complejo pero la lógica y mi intuición me indica que debo seguir proponiendo la idea que este científico expresa y con esto concluiré, dejando la mayor parte de lo encontrado sobre el tema para una mejor oportunidad. Sheldrake argumenta que, al desaparecer un sistema organizado de nuestros componentes atómicos, el campo organizador desaparece de su sitio en donde se encuentra pero los campos mórficos no dejan de existir, son susceptibles de manifestarse nuevamente, en otros tiempos cuando las condiciones sean propicias, y guardan una memoria de sus existencias físicas anteriores.

Es por eso que surge el conocimiento intuitivo que contiene los campos vivos de los electrones que son portadores de un saber profundo para transmitir sus mensajes a nuestra conciencia.

Traté de ser lo más objetivo para explicar en unas cuantas líneas un tema amplio que espero continuar más adelante, por hoy dejamos que nuestra intuición nos guíe por senderos sensatos y certeros.

Xalapa200@hotmail.com

Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores (REVECO).

GÉNESIS DE VIDA Y MUERTE / Maricarmen Delfín Delgado

Fuego, concepto de múltiples acepciones de acuerdo con el contexto en que se sitúe, símbolo de vida, poder, pasión, misticismo, calor, peligro, destrucción y muerte.

A partir de que la especie humana descubrió el fuego dio un salto evolutivo, cambió la forma de alimentarse, de sociabilizar y de ver su entorno, a partir de esto, evolucionó su mundo. Al descubrirlo y dominarlo tuvo el problema de poder conservarlo, necesitaban un guardián para custodiarlo y así se apropiaron del fuego las religiones, hasta estos días sigue ardiendo en sus lugares de culto.

Fuego sagrado brillas en los santuarios, emerges del pebetero, tu fosforescencia permanece custodiada en el límpido altar que guarda las esperanzas, los deseos y las tribulaciones de los mortales, tu luz bendice el pan que alimenta el espíritu.

La adoración siguió a través del tiempo y se transformó en el culto al Sol, todos los pueblos lo adoraban como el más preciado elemento pensando que tenía vida convirtiéndolo en una deidad suprema hijo del astro solar. Los caldeos lo veneraban, pero los persas extendieron su culto, lo tenían por todas partes rodeado de muros sin techo para que la población llegara a rogarle y rendirle con esencias valiosas, flores aromáticas y joyas que le arrojaban para ser consumidas.

Fuego adorado durante milenios como el hijo del astro supremo, de tu ardiente corazón brota vida para compartirla con tus seguidores que te alimentan con las esencias de la naturaleza, con las gemas más preciadas simulando sus ojos, ventanas del alma abiertas para que tu presencia se funda hasta el más íntimo rincón de su humanidad, quedando cautivo como antaño entre los muros de la eternidad.

Cuando un rey persa moría se apagaban todos los fuegos de la población y sólo se encendía uno nuevo al momento de la coronación del sucesor. En esta y otras culturas se creía que el fuego había llegado del cielo y como elemento sagrado no debía ser ofendido, no se permitía arrojarle algo impuro ni mirarlo directamente; los sacerdotes lo conservaban secretamente divulgando la creencia de que tenía vida propia y se autoalimentaba.

En diferentes pueblos fueron variadas las creencias: al regresar de las batallas o de algún peligro inminente se encendía la hoguera para danzar a su alrededor y dar gracias por conservar la vida. Antes de comer se arrojaba el primer bocado al fuego para agradecer los alimentos; no permitían entrar a ningún extranjero a sus territorios sin antes haber pasado entre dos hogueras; evitaban meter en él los cuchillos y las hachas. Otras culturales pensaban que dentro del fuego habitaba un ser con doble personalidad que representaba al bien y al mal, le ofrendaban sacrificios constantes para que les ayudara en la pesca, en la agricultura o para concebir un hijo varón.

Fuego parangón de vida y de muerte, mensajero del bien y del mal, regalo de los dioses para no ser profanado por la mirada de los mortales, ser celestial guardado cual tesoro divino en el cofre secreto de los místicos destinados a cuidarte, ritos y leyendas danzan a tu alrededor, sacrificios y ofrendas alimentan tu dualidad.

En la antigua Grecia mantenían una llama eterna frente a los templos de sus deidades, así como en los límites de Olimpia para honrar a Zeus y recordar el mito de Prometeo. Este fuego sagrado debía ser puro y se encendía en el Monte Olimpo (hogar de los dioses olímpicos) mediante una skaphia, algo similar a una lupa, exponiéndola a los rayos solares para provocar una flama sobre hojas de laurel de donde era tomado el fuego con una antorcha para transportarlo hasta la cede de las competencias.

Llama de eterna brillantez nacida del aliento de los dioses, brotas del Olimpo para deslizarte entre cuerpos y mentes, fortaleza y pensamiento, tu calor viaja por las venas mezclando la sangre que se convertirá en una sola, tibieza de hermandad, luz espiritual que se refleja en los corazones, incitas la fogosa competencia que mengua cuando muere tu flama al nacer el día.

En la literatura el lenguaje debe ser bello, la figura literaria es el objeto estético y connotativo entendido como la comunicación íntima de dos almas, del escritor al lector, creándose una imagen poética placentera y efímera que satisface con el embellecimiento de la palabra. Así, el fuego como figura literaria tiene una acción dinámica y fuerte que sobrepasa el pensamiento exaltando sentimientos, traspasa las reglas de la significación, palabras irreverentes que arden en el fogón de las pasiones humanas donde se consume el ser.

Qué somos en este mundo, no sólo materia fugaz que desaparece tras la muerte:

Somos fuego místico guardado en los laberintos del ser, impetuoso se enciende cuando nace el día emulando la llama solar.

Somos fuego en plenitud esperando el momento preciso para dar fuerza a la hoguera.

Imagen: Internet (Amazon), para divulgación cultural sin fines de lucro.

maricarmendelfind@gmail.com