¿Te gusta leer? / Por: Alberto Calderón P.

Uno de los placeres del ser humano es sin dudarlo la escritura, como una forma de comunicación, de enseñanza, para atesorar los tiempos idos y contar con un registro de la historia de las personas y los pueblos, pero también como una forma de recreación en donde los escritores a través de la imaginación nos permiten acercarnos a mundos e historias que son producto de su imaginación, lecturas que disfrutamos al ir pasando las páginas ya sea por medios impresos en un libro que lleva el ritmo de tu lectura, que puedes dejar sobre un mueble y te espera hasta que tienes el tiempo y ánimo para seguir leyendo sus páginas. Hoy en día cada vez más lectores se acercan a las lecturas digitales principalmente en tabletas y dispositivos diseñados exprofeso para tal fin.

Comentaba hace unos días con un amigo que no se a que se deberá, pero de lo que si estoy convencido a título personal es que leo más rápido en un dispositivo que en un libro, a que se debe, no lo sé. Lo que puedo decirles es que ahora existen diversas posibilidades para poder leer un libro o que no los lean, sí así es, día a día la tecnología avanza, algunos nos quedamos paralizados, pero tenemos que reaccionar e integrarnos a los avatares de los nuevos modelos que nos ofrece la tecnología para el conocimiento y la recreación de las historias contenidas en los libros. En la actualidad existen plataformas en donde uno puede pagar de unos cien a ciento cincuenta pesos mensuales para tener millones de lecturas a la mano, las más variadas revistas con temáticas específicas, documentos, partituras musicales, libros recientes o no tan recientes de todos los temas, información en PDF que uno puede descargar y algo que si uno no aprovecha es porque en realidad no le interesa la lectura, los audiolibros, una tendencia que está tomando no se si su segundo o tercer aire y que es una alternativa para las personas que por su tiempo no tienen la posibilidad de sentarse cómodamente a leer, cuando uno puede contar con un audiolibro lo puede escuchar mientras desarrolla alguna actividad, al hacer ejercicio, una actividad manual, en el auto, durante un viaje y muchas otras posibilidades más. Ahora las voces moduladas de los narradores hacen más amigable el que uno siga la secuencia de alguna historia, ensayo, novela, libro motivacional o tantas otras posibilidades que se encuentran disponibles. No, no soy agente de ventas, tampoco llevo comisión por lo expuesto, simplemente abro todo el abanico de posibilidades que uno encuentra que se ofertan hoy en día y si no las aprovecha es porque en realidad no quiere uno leer.

Para finalizar les diré que en Internet existen muchas posibilidades para encontrar libros, audiolibros ensayos y más gratis, solo es cosa de tener la motivación y curiosidad para ejercer uno de los placeres que nos brinda la lectura, no me quiero ir sin recordar algunos escritores que nacieron en este mes de julio. Uno de los grandes Hermann Hesse, Premio Nobel 1946, autor de obras como El lobo estepario, Siddhartha y otros, el nació el 2 de julio. Franz Kafka, nació el 3 de este mes y su obra cumbre fue La metamorfosis. Marcel Proust que nació un 10 de julio, su obra más conocida es En busca del tiempo perdido. Pablo Neruda que nació el 12, publicó 20 poemas de amor y una canción desesperada. Ernest Hemingway nació el 21, destaca El viejo y el mar. Alexander Dumas, Elías Canetti, Antonio Machado, Juan Jacobo Rousseau, Primo Levi y muchos más del mes de julio a los que te invito te acerques a sus lecturas.

Xalapa2000@hotmail.com

Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores (REVECO).

No me he de rendir

No me he de rendir Lo que ocurre en el planeta nos afecta. Pensamientos ajenos, incertidumbres que aquejan nuestras emociones. Suposiciones que tomamos como una verdad y no investigamos la veracidad de las noticias. Las evidencias se muestran como un gran juego de cartas y cada quien las baraja a su manera. Sin embargo, a pesar de la manifestación de noticias funestas, noticias que nos asustan confirman una vez más que si no disciplinamos nuestros pensamientos, la salud decae. Y precisamente ante estas manifestaciones de reflexión, tomé de una bella poesía del escritor y poeta Ángel Núñez Beltrán, Una línea que hoy me sirve de título de mi texto. “No me he de rendir” Las decisiones erróneas nos llevan por la inexactitud de nuestra ruta. Y es ahí en donde debemos de detenernos, cavilar, y proseguir sin rendirnos. “No me he de rendir” es una frase corta, pero que contiene mucho. Hace algún tiempo, por el rumbo del barrio de “San Bruno”, cerca de la llamada “ruta dos”, aquí en mi bella Xalapa, mientras conducía mi auto, pude observar a lo lejos a una diminuta mujer. Eran ya las 10:pm. La señora caminaba de forma diferente, ya que ella no contaba con una parte de sus piernas. Solo tenía de la rodilla para abajo. Para caminar tomaba una silla y ponía la pierna incompleta en el asiento, al tiempo que daba el paso, haciéndolo así sucesivamente, y por si fuera poco cargaba una vaporera con tamales que hacía para vender y ganarse unos pesos para poder sobrevivir. Proseguí mi camino y metros adelante me detuve. La escena anterior me hizo reconsiderar y regresé donde estaba la mujer. Con mi sonrisa característica le pregunté cuál era su destino, ella me comentó que se dirigía hacia la colonia cerro colorado, el cual era un trayecto todavía muy largo y más tratándose por las condiciones de la señora. Me ofrecí a llevarla hasta su destino, cosa que aceptó sin miramientos. Subimos sus utensilios al auto y enfilamos hacia la colonia cerro colorado. Justo cuando creí que ya habíamos llegado, la señora me decía, la dejara justo ahí, que aún tenía que bajar por una calle muy accidentada por donde no pasaban los autos, quedé sorprendido que a pesar de su discapacidad realizaba esta rutina diariamente. Me contó su historia, el porqué de su pierna incompleta, así como la relación con sus hijos. Ella vivía sola. Y de algo tenía que sobrevivir. Bajamos sus cosas y se fue, no sin antes dejarme una bendición y un abrazo. Después, desapareció. Agradecí por haber conocido a esa señora, aunque sé que por un día la apoyé para que no caminara mucho, al día siguiente ella realizaría la misma rutina. Ver la forma en la que encara la vida me hizo sentir bendecido por contar con todas las partes de mi cuerpo, por valorar, por no rendirme ante la adversidad y tal como ella lo hace proseguir nuestro camino hasta que Dios nos lo permita. Hoy esa enseñanza sigue latente en mí. Y cuando siento que la carga es pesada y no puedo más, recuerdo aquella señora, levanto mi vista al cielo y una vez más digo “No me he de rendir”

Edgar Landa Hernández.

ALAS D FUEGO / Autor: Isidoro Arturo Gómez Montenegro

Incinero tu nombre…
estela de aroma deja tu ala rota
vela desata cisne de vestigios
abre espacios.
Ala ciega ahoga el anhelo suspendido…
Mar y espuma
derrotan naves bajeles y escrutinios.

Voces de pájaros lejanos
clamor y espuma fugitiva
murmurante agua.
Luz y sombra
describe gráciles arcos de navío.
Somos raíz arraigada en agua y madera.
Hilo vibrante hundido en aguas verticales.
Una mujer impregna mis pupilas
con sus aguas .
Ala ciega ahoga el anhelo suspendido…
La playa ordena regresar.
Te vuelves melancolía,
presumes nido en la selva oscura de tus piernas.
Cuerpo cansado
en sombras de silencio.
Agua plet’o rica de pureza.
El amor sale, precipita…
Aviva el silencio el intersticio.
Sorda prosecución de huesos desnudos… callados
Ala ciega ahoga el anhelo suspendido…
Breve reto al tacto de piel y extremidades.
Lenitiva forma de quietud sin decoro
emisaria transparente de ansiedad.
La mano de la amada se estira
cómo se alargan las nubes ….
rumor de horas a en las calles.
Templo memorioso viajes y escarceos
los rayos de luz desdoblan…
Caen tus lienzos, ave de fuego.
Cielo y mar
diminutos somos ahora
en mi boca escapa al tocar tus labios ros’aseos
exclamó, grito… Amor.

PIENSO, LUEGO ESCRIBO. EL VIRUS DE LA VIOLENCIA / Por Akiles Boy*

La distancia del ordenador no es por ausencia de inspiración, aunque Serrat dice que “las musas son volubles”, es porque el silencio es mejor que la estridencia, que la absurda intención de contaminar, de ser tóxicos, con contenidos inciertos, sesgados, mal intencionados, fabricados por genios del caos, con montajes de realidades crueles e infames, que suelen ser verdaderas apologías o exaltaciones de   la violencia infinita y sin piedad de estos días.

Son amplios los espacios en las redes sociales y en los medios informativos escritos y digitales, privilegiados para ese tema, que según, mueven el rating hasta las alturas, logrando atrapar la atención de las audiencias embelesadas con el morbo y la brutalidad, que se observa en cualquier parte de este aguantador planeta. La criminalidad y la violencia son parte de los escenarios cotidianos, digamos las sociedades las hemos normalizado.

Sin medir consecuencias, hemos dejado escalar la violencia y el crimen. Con diferentes argumentos y justificaciones, sin poner freno ni límites, o permitiendo aún más el relajamiento y vulneración del Estado de Derecho, que debiera defenderse y afianzarse, con el objeto de regular la convivencia social, para asegurar la paz y la armonía en cada pueblo o ciudad. Significa un inaceptable y grave retroceso para la humanidad, regresar a la barbarie y la ley de la selva.

No es justo ni ético decir que ignoramos el origen y motivaciones de la violencia generalizada, hay muchas voces previsoras o denunciantes, ante las cuales callamos o pasan inadvertidas, como la del gran poeta y cantautor español Juan Manuel Serrat, quien en junio de este año, pronunció un sentido y certero mensaje al mundo, cuando recibió el Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Costa Rica.

Me permitiré transcribir una breve síntesis del discurso “Soy como todos ustedes, fruto del tiempo y del mundo, del tiempo y del mundo que me ha tocado vivir, un tiempo de confusión y angustia, de soledad, de falta de referentes, donde se ha perdido la confianza en el sistema, en sus representantes  y en sus instituciones, donde los jóvenes se sienten engañados y los mayores traicionados, y donde más que nunca nos necesitamos los unos a los otros, porque todos somos importantes, porque todos tenemos que sentirnos importantes”.

“En los últimos años, ha sido extraordinario el crecimiento tecnológico y científico que hemos experimentado, pero también ha sido muy grande la perdida de los valores morales de nuestra sociedad, se han producido daños terribles a la naturaleza, muchos de ellos irreparables, y es vergonzosa la corrupción, que desde el poder se ha filtrado a toda la sociedad, más que una crisis económica, diría que estamos atravesando una crisis de modelo de vida, y sin embargo, sorprende el conformismo con el que parte de la sociedad lo contempla,  como si se tratara de una pesadilla de la que tarde o temprano despertaremos. Espectadores y víctimas parecemos esperar que nos salven, aquellos mismos que nos han llevado hasta aquí. Es necesario que recuperemos los valores democráticos y morales, que han sido sustituidos por la vileza y la avidez del mercado, donde todo tiene un precio, donde todo se compra y donde todo se vende. Es un derecho y una obligación restaurar la memoria, y reclamar un futuro para una juventud que necesita reconocerse y ser reconocida, Tal vez no sepamos cual es el camino, tal vez no sepamos por donde se llega antes, pero si sabemos que caminos son los que no debemos volver a tomar”. El mensaje de Serrat, es una clara descripción de la situación del presente y nos señala una vía de salida. Ojalá nos demos el tiempo para una reflexión, tan siquiera para eso. Hasta la próxima.

26 de julio de 2022

*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.

RAÍZ DE LA CULTURA / Maricarmen Delfín Delgado

California, palabra que al escucharla nos traslada mentalmente a una hermosa península de nuestro país, lugar que alberga a dos estados de exótica belleza; de sonido suave y armónico por el engarce de sus sílabas, su origen hasta el día de hoy es dudoso, envuelto en cierta fantasía, un tanto romántico.

En 1535 Hernán Cortés y su ejército llegan a la Paz, Baja California Sur, bautizando el territorio como la Bahía de la Santa Cruz por haberlo hecho un 3 de mayo, declarándolo territorio de la Corona, años después envía una expedición para navegar mar arriba y corroborar si se trataba de una isla o de una península.

Aquí la primera teoría: en 1534, el navegante culto Fortún Jiménez fue el primero que descubrió esta tierra confundiéndola con una isla en el segundo viaje patrocinado por Cortés, al adentrase refiere que era tan caliente como un horno. Sin embargo, los historiadores atribuyen esta expresión al propio Cortés, ya que había estudiado latín en Salamanca, como callida fornax (horno caliente); o de una mezcla de latín y alemán, y la clave sea calif ferne (caliente y lejano).

Otra teoría nos dice que el militar aristócrata y explorador Gaspar de Portolá llega en uno de sus viajes a la península en 1768 y al desembarcar exclama que era como un calor de forn (calor de horno), ya que en Áger, provincia catalana dónde él vivía, le llamaban así a los atrios de la iglesias, sitios donde  se sentía un exagerado calor.

Sin embargo, la palabra “california” ya existía en el castellano pues aparece en varias obras literarias del siglo XVI como la novela épica La Canción de Rolando en la novela de caballería Las Sergas de Esplandián.

Recordemos que con el Tratado Guadalupe Hidalgo (1848), México cedió la mitad de su territorio a Estados Unidos con el fin de terminar el conflicto bélico entre ambos, el cual tenía devastado a nuestro país, que comprende los que actualmente son los estados de Nevada, Utah, Nuevo México, Colorado, Texas, Arizona, Wyoming, Oklahoma, Kansas y California. Consecuentemente muchos los ciudadanos mexicanos pasaron a formar parte de aquel país.

El Condado de Amador en California, es uno de los más grandes en EEUU, su creación se atribuye a un empresario  y explorador llamado José María Amador, quien tenía un enorme rancho reconocido por el gobierno mexicano en 1836, donde alojaba a los aventureros que llegaban a aquella zona animados por “la fiebre del oro” alrededor de 1849. En 1851 el gobierno estadounidense obligó a José María a vender sus tierras. Sin embargo, su familia compuesta por 22 hijos en tres matrimonios logró conservar el nombre de su padre y fundador.

California, sigue teniendo un sesgo romántico, José María era hermano de Sinforosa Amador, mujer elegante y culta. Su primer esposo fue  el español Miguel Mendoza con quien tuvo cinco hijos, al enviudar decide viajar al interior del país como misionera para difundir la cultura jesuita europea asentándose en la Villa de Jalapa en 1814, aquí conoce a José Pérez Oliva y Sabana médico cubano que llegó México para promover la campaña de vacunación “Balmis”, trabajo altruista y filantrópico que se prolongó de 1803 a 1814, es en este último año cuando pasa por esta población para inocular a sus habitantes contra la viruela, se enamoran y al poco tiempo deciden casarse.

Ángela Mendoza Amador, una de los cinco hijos de su primer matrimonio, fue esposa del licenciado Antonio María de Rivera. De su segunda unión nacieron tres descendientes, el menor, Juan José Pérez Amador se casó con Sofía Rivera Mendoza, su sobrina. La descendencia de Sinforosa siguió siendo destacada, su hija Monserrate Pérez Amador se une en matrimonio con Manuel María Quirós, de donde nacieron María de los Ángeles Quirós Pérez esposa de Alonso Güido y Acosta, ella establece una de las primeras escuelas mixtas en la calle Revolución, y Concepción Quirós Pérez quien posteriormente funda la Escuela Superior Industrial para Señoritas, que hasta el día de hoy funciona en la calle Clavijero.

Destacados personajes en la historia de nuestra ciudad, hombres y mujeres descendientes de la gran familia que formó doña Sinforosa Amador, gentil dama, raíz del árbol genealógico de la cultura xalapeña.

mcarmendelfin@hotmail.com

Casiopea





Casiopea
Mi padre me enseñó a observar el cielo. No era un erudito en la materia. Pero si en la forma romántica en la que se desenvolvía, cuando se inspiraba. Él no escribía, pero tenía la facilidad de dar discursos sin siquiera escribir palabra alguna. Las palabras le salían del corazón.
Poco o nada sabía de los nombres de las constelaciones. Simplemente, me decía -Busca las figuras y dale un nombre. Yo era muy pequeño y por más que trataba de buscar alguno, siempre sonreía y lo dejaba para alguna otra noche.
Tiempo después crecí. Y proseguí observando la noche. Cuando el viento fresco se apoderaba de mis ideas y mis sueños. Cuando de pronto a lo lejos me detenía a seguir la ruta de alguna chispa sobresaliendo del espacio y así, sin decir más, desaparecía.
Recostado sobre una base de cemento, me acomodaba y estiraba yo mi mano y era entonces que la magia se convertía en realidad. Tomaba una a una las estrellas. Me las llevaba a mi rostro y les hacía un refugio con la palma de mis manos. Entonces ellas brillaban como si fueran luciérnagas. No las mantenía mucho tiempo apresadas, y les otorgaba la libertad, las aventaba al cielo para que ocuparan su lugar dentro de la noche.
Prefería verlas brillar en lo alto.
Cuando aprendí a leer buscaba libros relativos a las estrellas y sus constelaciones, a las nebulosas y las pléyades.
Y fue en una tarde que acudí a la biblioteca que me di la oportunidad de investigar entre cientos de libros, alguno que me llevara a aquel sitio donde niño me sentía fuera de este mundo. El cielo.
Le pregunté al encargado y me dio una propuesta. Buscar sobre Casiopea.
Casiopea era una constelación, ubicada entre la constelación de Perseo y Cefeo. Mis ojos brillaron, mi sonrisa abarcó mi rostro, tan grande como una gran rebanada de sandía.  Había encontrado lo que buscaba. Según el libro, Fue el astrólogo griego Ptolomeo el que enumeró las constelaciones.
Y desde aquel día, cuando siento que me falta algo, cuando mi semblante carece de la curvatura que rara vez se ausenta de mi faz, vuelvo a mi origen. Dejo todo. Me olvido de todo y me vuelvo a recostar. Cuando la oscuridad se cierne sobre la ciudad. Cuando lo único que me acompaña son las serenatas nocturnas de los grillos y alguno que otro pájaro distraído. Miro hacia el cielo. Y busco a Casiopea. Casiopea, de acuerdo a la leyenda mítica, fue la reina de Aethiopia y Esposa del rey Cefeo. Y fue castigada por Poseidón, dios del mar.
Y una vez más señalo con el dedo. Quizás hoy vuelva a emerger el poeta que vive tímidamente en mi ser, y junto con mis ideas, escudriñemos la negritud del cielo. Creando un poema que le dedicaremos a Casiopea.
Édgar  Landa Hernández.