Coincidencias inexplicables / Por: Alberto Calderón P.

Nuestra vida tiene cosas inexplicables muestra de ello es una novela llamada Futilidad o El naufragio del titán del autor Morgan Robertson.

La novela narra el hundimiento de un gran buque, lo curioso de esto son las coincidencias que tuvo con el hecho real del naufragio del sonado naufragio del Titanic, solo que el libro se escribió 14 años antes de la tragedia real, digan ustedes si las coincidencias no son muchas.

El hundimiento también una noche del mes de abril, a unas 400 millas de Terranova (como en la realidad),

Chocar con un iceberg, de un al igual que el Titanic.

En la novela y la vida real los dos zarpan de puerto de Southampton en su viaje inaugural de Londres a Nueva York. 

Los dos se consideraban imposibles de hundir

El imaginario Titán y el auténtico Titanic tenían tres hélices y eran aproximadamente del mismo tamaño (244 m por 250), el mismo tonelaje (70.000 por 66.000 toneladas),

El Titan y el Titanic contaban con la misma capacidad de pasajeros 3000l

La misma velocidad (25 nudos en la ficción y 23 El mismo equipo de salvamento 24 botes en el Titán; 20 en el Titanic. 

Finalmente, el número de fallecidos era casi el mismo en ambos casos.

Entrevistado en varias ocasiones sobre sus casualidades, únicamente mencionaba que su inspiración venía de un espíritu que guiaba sus trabajos literarios.

El códice Florentino / ACP

Historia general de las cosas de nueva España es una obra enciclopédica sobre la gente y la cultura del centro de México compilada por fray Bernardino de Sahagún (1499–1590), un misionero franciscano llegado a México en 1529, ocho años después de la culminación de la conquista española por parte de Hernán Cortés. Comúnmente llamado el Códice Florentino, el manuscrito llegó a manos de los Medici a más tardar en 1588 y ahora se encuentra en la Biblioteca Medicea Laurenziana en Florencia. Sahagún comenzó a realizar investigaciones sobre las culturas indígenas en la década de 1540, utilizando una metodología que los académicos consideran precursora de la técnica de campo antropológica moderna. 

FELICIDAD HUMANA / Autor: Javier Vitela

La felicidad es una promesa que nos hacemos a nosotros mismos y no nos la cumplimos; la felicidad es el sepulcro de los recuerdos donde el epitafio está escrito con letras que se esfuman en el olvido; la felicidad no se encuentra ni en el sobrante, ni en el faltante de nada. La felicidad es saciedad de algo que no sabemos identificar, por lo tanto somos insaciables.

La felicidad sería el retornar a nosotros mismos con ínfulas de humilde humanidad;
la felicidad no soporta estar rodeada de la triste miseria humana, no está en su condición soportar la escoria en que se ha vuelto la humanidad; la felicidad no quiere entender que el hombre le es infiel con la maldad y que esta lo hunde en el fango
del desencuentro con él mismo; le felicidad
Nos observa deseosa de que la rescatemos de las penumbras del desentendimiento,
Viajera vaga sin rumbo en este mundo que está construido para la fealdad.

Feliz seríamos sin las tormentas de ego que secas están de absolutas verdades;
Feliz seríamos si miráramos a los ojos del prójimo para advertir en ellos la luminiscencia de su naturaleza; de felicidad
El mundo se colmaría sin las culpas de nada; sin condicionamientos que lo aprisionen en creencias que se fundamenten en una fe que es el no preguntar de nada.

Natalicio de Ambrose Bierce / uno de los grandes escritores norteamericanos

Fragmento de El Hipnotizador

La primera noción de que yo poseía extraños poderes me vino a los catorce años, en la escuela. Habiendo olvidado una vez de llevar mi almuerzo, miraba codiciosamente el que una niñita se disponía a comer. Levantó ella los ojos, que se encontraron con los míos y pareció incapaz de separarlos de mi vista. Luego de un momento de vacilación, vino hacia mí, con aire ausente, y sin una palabra me entregó la canastita con su tentador contenido y se marchó. Con inefable encanto alivié mi hambre y destruí la canasta. Después de lo cual ya no volví a preocuparme de traer el almuerzo: la niñita fue mi proveedora diaria; y no sin frecuencia, al satisfacer con su frugal provisión mi sencilla necesidad, combiné el placer y el provecho, obligándola a participar del festín y haciéndole engañosas propuestas de viandas que, eventualmente, yo consumía hasta la última migaja. La niña estaba persuadida de haberse comido todo ella, y más tarde, durante el día, sus llorosos lamentos de hambre sorprendían a la maestra y divertían a los alumnos, que le pusieron el sobrenombre de Tragaldabas, y me llenaban de una paz más allá de lo comprensible.

San juan de la Cruz en su natalicio el 24 de junio de 1542 / Un bello poema de su autoría.

Inmerso en el ámbito religioso Juan de la Cruz, se ve en la necesidad de comunicarle sus experiencias religiosas a sus conocidos y empáticos en el camino religioso,  encuentra en la escritura la mejor forma de hacerlo, entre las figuras que lo leyeron se encuentra Santa Teresa de Jesús, en el final del renacimiento e influenciado por la estética del lenguaje de los poetas españoles decide ir por el camino de la poesía.

Nace el 24 de junio de 1542, es canonizado por el papa Benito XIII  en 1726.

Su poesía es bella aquí un ejemplo de ello.

 «Tras de un amoroso lance,
y no de esperanza falto,
volé tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

Para que yo alcance diese
a aqueste lance divino,
tanto volar me convino
que de vista me perdiese;
y con todo, en este trance,
en el vuelo quedé falto;
mas el amor fue tan alto,
que le di a la caza alcance».

San Juan de la Cruz