YO SOY MI CASA / Autor: Guadalupe (Pita) Amor.

I

Casa redonda tenía

de redonda soledad:

el aire que la invadía

era redonda armonía

de irrespirable ansiedad.

Las mañanas eran noches,

las noches desvanecidas,

las penas muy bien logradas,

las dichas muy mal vividas.

Y de ese ambiente redondo,

redondo por negativo,

mi corazón salió herido

y mi conciencia turbada.

Un recuerdo mantenido:

redonda, redonda nada.

II

Escaleras sin peldaños

mis penas son para mí,

cadenas de desengaños,

tributos que al mundo dí.

Tienen diferente forma

y diferente matiz,

pero unidas por los años,

mis penas, o mis engaños,

como sucesión de daños,

son escaleras en mí.

III

De mi esférica idea de las cosas,

parten mis inquietudes y mis males,

pues geométricamente, pienso iguales

lo grande y lo pequeño, porque siendo,

son de igual importancia; que existiendo,

sus tamaños no tienen proporciones,

pues no se miden por sus dimensiones

y sólo cuentan, porque son totales,

aunque esféricamente desiguales.

IV

Me estoy volcando hacia fuera

y ahogándome estoy por dentro.

El mundo es sólo una esfera,

y es al mundo al que pidiera

totalidad, que no encuentro.

Totalidad que debiera

yo, en mí misma, realizar,

a fuerza de eliminar

tanta pasión lastimera;

de modo que se extinguiera

mi creciente vanidad

y de este modo pudiera

dar a mi alma saciedad.

V

De mi barroco cerebro,

el alma destila intacta;

en cambio mi cuerpo pacta

venganzas contra los dos.

Todo mi sér en pos

de un final que no realiza;

mas ya mi alma se desliza

y a los dos ya los libera,

presintiéndoles ribera

de total penetración

VI

Yo soy cóncava y convexa;

dos medios mundos a un tiempo:

el turbio que muestro afuera,

y el mío que llevo dentro.

Son mis dos curvas-mitades

tan auténticas en mí,

que a honduras y liviandades

toda mi esencia les dí.

Y en forma tal conviví

con negro y blanco extremosos,

que a un mismo tiempo aprendí

infierno y cielo tortuosos.

Imagen extraída de la revista Altazor

Texto extraído de Scribd

Raquel Jiménez Díaz

No esperes que las personas luchen tu guerra, lloren tus lágrimas o caminen por tí…Nadie, por más que desee, se puede poner en tu lugar. Eres único y tu aprendizaje es intransferible.

No te preocupes… Pide ayuda cuando la necesites, pero no dependas de nadie. No te culpes. No te cobres. Utiliza las herramientas disponibles y evoluciona, algunos se quedarán en el camino, otros crecerán contigo…Agradece por toda tu experiencia, sea buena o sea mala. Bendice tu pasado. Vive tu presente…siente en tu interior, la luz que emana de tí, y pásala a la siguiente generación, que tu luz bendiga a todos los seres humanos del mundo …se conciente de que estás haciendo lo mejor que puedes y deja que tu conciencia te aplauda…!!!

RESEQUEDAD / Autor: Carlos Eduardo Lamas Cardoso

He visitado la tierra fertil de los campos,

entre raíces desnutridas y flores sin color.

He visto entre gusanos el futuro de nuestra humanidad perdida, adornada en oro, pero perdida.

Tierra seca, sin perfumes, sin color, sin agua. Tierra que se quiebra ante el leve murmullo del sol y de sed muere lentamente.

El clamor de nuestra madre es interminable pero inútil, el hombre seguirá siendo hombre hasta el día final de su existir.

Carlos Eduardo Lamas Cardoso.

México.

Derechos reservados.

Recordar

«Aprendí que las personas podrán olvidar lo que dijiste, podrán olvidar lo que hiciste, pero nunca olvidarán cómo las hiciste sentir». Maya Angelou

 

¿SE ACUERDAN DE CALZONZIN? / Por: Alberto Calderón P.

¿Se acuerdan de Calzonzin?

El nació en 1965 como personaje principal de la historieta “Los supermachos” que salió a la luz ese año, déjenme decirles que Juan Calzonzin era un indígena envuelto en una especie de cobija, tenía sorprendentes conocimientos y conciencia social. Durante varias décadas retrató a la sociedad, la política del siglo XX en nuestro país.

Compitió con Memín Pingüín, Kalimán y Lagrimas, risas y amor, pero a diferencia de ellas Los supermachos se caracterizaban por crear situaciones cómicas que además crearan conciencia entre la población, la historia se desarrollaba en un pueblo llamado San Garabato de las Tunas.

Su creador fue Eduardo del Río (Rius), quien nació un día como hoy 20 de junio pero del año 1934.

También creó otra historieta animada Los agachados, sale da la escena Calzonzin y entra Gumaro personaje principal de Los agachados, con una temática enfocada a temas sociales como la alimentación, la política, la religión, el marxismo y muchos temas más, algunos de ellos se transformaron en libros ilustrados.

El trabajo que realizó Riuz por décadas deja en claro el gran proceso de investigación y elaboración de dibujos, esa congruencia entre lo entretenido de las situaciones, la gran cantidad de dibujos y sobre todo el enriquecer los temas con una ardua investigación en realidad era un trabajo titánico y desgastante., con más de 50 mil dibujos, autor de 150 libros, un carrera que inició en 1954 hasta la fecha de su fallecimiento.

Viajera / Autor: Alberto Calderón P.

Hoy se asoma hermosa,

salta el muro y asciende,

baña de luz la estatua

tendida sobre la sábana,

inmóvil, transportada.

Tu cuerpo dejas

para viajar ligera

por mundos confusos.

La gota se desliza por la hoja y cae

llevando el ritmo de tu viaje,

es el latido de tu naturaleza.

El habitáculo oscuro es tu nave,

el silencio tu motor

y mi insomnio tu copiloto,

quisiera guiarte con mis recuerdos,

tendido inmóvil espero me digas

el momento de abordar tu sueño.

Alberto Calderón P.

LO INNOMBRABLE /Autor: Isidoro Arturo G. Montenegro

Desborda una lágrima
nos visita la noche…
En ese acerbo duro dolor de los recuerdos
hundidos en nuestra alma.
No es tortura masoquista
son astillas de recuerdos
crepitan en las paredes del cerebro.
Se alzan enhiestas llamaradas, surge en desborde de agua salada.
El viaje tieso, no hay ya dolor
ni en la visita nocturna
en el cometa dónde he viajado que ha de llegar
a una estación…
Tan mortales mis hombros como cualquiera.
La ciudad se desnuda de sombras , de esas visitas nocturnas madrugadas
antelación de alboradas
hachazos de luz , en las paredes del recuerdo.
No alcanzo una hoja de papel en blanco o un libro en las piernas;
en el vértigo azul de la estación donde me apeo,
la realidad que vivo o el tiempo suspendido que abre o se cierra; sin misericordia…
Vuelvo a ser el que nombra lo indecible y…
Sorbo la poesía…

BOLERO CUENTA PASOS (versión corta) / Autor: Javier Vitela

Bolero cuenta pasos eras ramón, la vida te había facultado para los pasos de tus clientes saber antes de sus muertes.
Habías crecido con ese talento sin saberlo, creías que al igual que tú todos los demás tenían esa sabiduría de manera innata.

Temprano llegabas a diario al parque a pulir
El fino charol de los grandes señores, políticos algunos, empresarios y señores de alto intelecto otros. Se reflejaba tu rostro en aquellos zapatos del negro charol, se desfigurada tu imagen Ramón, contemplabas absorto de tu entorno los espectros de tus clientes,
Les veías sus vidas que con la muerte danzaban el vals al ritmo de un requiem que se escuchaba en la lejanía.

Por esos días llegó un globero con su hijo huérfano de madre llamado maclovio, pequeño de 7 años el. Descalzo de acerco a ti para obsequiarte un hermoso globo color naranja, maclovio empatiza contigo pues tenía parecida facultad a la tuya.

Mediante las tonalidades del color de los globos maclovio a la muerte del poseedor de estos veía, tu globo se sonrojaba en colores más intensos al tú tocarlo.
Maclovio acariciaba el suelo con los dedos de sus pies descalzos, a veces con ellos rascaba la tierra cuando el hambre lo agobiaba.

Buenas propinas recibiste aquel día de aquellos clientes tuyos, personas colmadas de existencia, de vida harta por gastar todavía tenían, miles y miles de pasos contaste aquel día. Con esas monedas de plata de pátina aterciopelada un par de zapatos a maclovio compraste.

Al día siguiente tú mismo en tu pequeño banco lo sentaste y de charol adornaste sus frágiles pies castigado por la inclemencia del árido suelo. Cual sería tú sorpresa Ramón, tu globo sonrojado de harta vida seguía más en maclovio casi pasos ya no veías. Contabas y recontabas pasos largos y pasos cortos. Ya a maclovio la vida para vivirla no le alcanzaban.

Maclovio, con el permiso de su padre, contigo a buscar un helado se retiraba.
Se iban con el crepúsculo como testigo,
El arrebol de las nubes con tu globo se confundía, pues las nubes sobradas de vida igual de rojo naranja se vestían.

Maclovio ese día ya con su padre no regresó, al día siguiente al amanecer encontraron el pequeño cuerpo sentado en una banca del parque sin sus pies y con el
El globo atado en su mano, el cual pálido y sin su singular naranja candente flotaba en aquel entorno donde la muerte danzaba alegre con la ironía.