Claudio y el tren / Autor: Javier Vitela

Sécate esas tontas lágrimas, ahoga el llanto en tu orgullo, desprendela de tu corazón como cuando destetas un becerro que nunca volverá a probar lo dulce de la leche de la vaca, tómate en sorbo este
Mezcal que se ha reposado calmo y sereno
A la espera de mojar tus palabras para que lustrosas las escupas y se estrellen en los oídos de quienes escuchan. Anda Claudio,
No te fijes, mañana es domingo aprovecha,
El lunes te tocará desmonte en ese acahual
Tan espeso que se traga a todo lo que entra en el, dicen que ahí habitan los duendes, así
Que anda tómate a sorbos este mezcal de cuerpo suave y mirar azulado.

Emborráchate hasta que revientes de aburrimiento a tu dolor, todo pasa Claudio
Al tiempo Claudio; al tiempo que es la medida de todo, deja que las horas enredadas en segundos hagan su cometido. Mira que la rocola está muda de escucharte hablar de la susana, échale un fierro para que despierte y se ponga a trovar, apura ya Claudio que por la vía del tren tendrás que andar y a las 12 pasa ese monstruo cantoneándose de tan pesado que viene; vamos Claudio ya deja de pensar
¿No te hartas de rayar la misma historia día con día?
El tren tu alma magulla a diario pues tus carnes ya enterradas están, o lo que se rescató de ellas, que culpa tiene el tren de que a diario le endilgas tus penas, le embarras tus culpas en sus ruedas de metal que lumbre sacan pues te presienten en su rodar. Ya la Susana se casó y hasta dos chilpayates tiene.
Apúrate Claudio que la máquina de hierro
Hoy te volverá a arrastras y todavía no te embriagas, tómate ese mezcal para que embalsame tu dolor a perpetuidad.