ADICCIÓN / MARICARMEN DELFÍN DELGADO

El reloj marcaba las siete, debía apresurarse. Salió de la ducha, se vistió, tomó su bolsa y se dispuso a partir, pero su obsesión la hizo regresar. Ahí estaba, parecía estar esperándola como cada mañana, frente a él sintió que no podía más, tomarlo entre sus manos, acercarlo a su boca y sentir como penetraba en sus labios devolviéndole las ganas de vivir con intensidad, como todos los días.

—No debo hacerlo, si flaqueo sería traicionarme, tengo que ser fuerte, no debo ni pensar en él, mucho menos volver a caer en lo mismo, sé que me hace mucho daño.

Se fue, debía estar puntual en su cita, saber la verdad, aceptar todo lo escucharía con valor y madurez. Llegó retrasada, él la esperaba con la puerta entreabierta, entró, puso el sobre en el escritorio y le sonrió esperando su opinión.

—Srita. Gómez, su riñón está saludable, puede seguir tomando café.

Imagen: Internet, Labios Rojos, Itziar Ramírez

mcarmendelfin@hotmail.com

El pájaro descansa en la rama III / Autor ACP

La noche se vuelve la negadora de hechos consumados, alcahueta, aprueba la mentira, escabulle a las personas permitiéndoles un cambio de sitio y de actos. Estar en dos lugares a la vez uno verdadero pasivo a la simulación de los actores y otro profundo solo conocido por esos protagonistas de historias subterráneas de profundos sueños. De igual forma durante el silencio de la noche, el pájaro descansa en la rama, el tequila reposa y el mapache se escabulle entre el manglar.  

La noche y la Sombra II / Autor: Alberto Calderón P.

Durante el día viajamos con nuestra sombra, ese pedazo de noche que nos sigue incansable, pero al penetrar a un lugar oscuro se escabulle, se pierde en su elemento. Su lenguaje es el viaje en el que los seres que partieron se integran en esa oscuridad, el reflejo que deambula en su búsqueda o quizá se encontraron en una ausencia eterna ahora si por fin juntos. La noche se agazapa en los rincones, debajo de los muebles, atrás de las puertas, en los escondrijos menos imaginables, dentro de los cajones y en cualquier sitio en el que paciente aguarda su momento para confundirse con el resto de su entorno fundiéndose en una sola tonalidad abstracta velando la realidad rasante.  

La noche I /Autor: Alberto Calderón P.

El ciberespacio nocturno es amigo recurrente de solitarias y ermitaños creando un mundo de extraño, hablando al otro como si habláramos a uno mismo, arropando con una misma cobija el encuentro de un oasis para los caminantes en el desierto. Al caer el día salen las musas al disminuir los ruidos de la vigía, inspirando poetas. Es el inmenso mar profundo, donde se escabullen los pensamientos para salir con el acertado toque del pincel, la nota exacta, la palabra precisa y la sonrisa perfecta. Flotando en un entorno de inspiración liviano, ingrávido en cuyo interior aparece por momentos un mundo de ideas. Es el momento en el que, la fuerza. Cambia, se modifica se agranda o reduce, se recrea, los colores se dispersan, solo queda la contemplación estática para los sentidos.  

Quetzalcóatl / Autor: Alberto Calderón P.

Hermoso plumaje de quetzal, serpiente de olmecas, tu figura en aun vuela a lugares distantes. 

Desde las lagunas de Nicaragua hasta los dominios de Tula, emperador alucinante, compañero de  toltecas. 

También lo hiciste con los mayas, te nombraron Kukulcán, corriste por sus aguas y  viajas en el viento. 

En Tabasco fuiste, Mucu-leh-chan, en Guatemala eras Gucumatz. 

Bajas de los cielos en los equinoccios, con el sol de marzo, también lo haces en septiembre, recorres uno a uno los escalones hasta tocar la tierra, serpiente de plumas. 

Eres el dios –sol, caminas sobre el agua que conviertes en oro, manejas con destreza antorchas ardientes, llamaradas de vida, cuando te cansas, descansas en las enramadas o bajas de las pirámides. 

Fundador de vida y grandes pueblos… los aztecas te veneran, eres Venus la estrella que brilla al lado del Popocatépetl durante ocho meses, después circundas tus dominios para regresar tres meses después.  

No fuiste Hernán Cortés, ningún Santo Tomas, fuiste príncipe y dios – sol. 

 El de la vida, de la luz…, te acompaña la fertilidad…, el conocimiento lo ofreces como el día y los vientos. 

Tienes una doble naturaleza construyes y destruyes, vuelas y reptas, femenino y masculino, movimiento y quietud, eres el humo en el espejo. 

Gema de los siglos, centro vital del pensamiento 

Vienes con la nube de agua que encarna en el maíz. 

consejero del tiempo, eres Quetzalcóatl. 

EL RINCÓN DE LOS POETAS LOCOS / Autor: Javier Vitela P.

Escóndete, ahí viene el poeta loco: ese que los de salubridad vinieron a dejar a su suerte a este triste pueblo; a el como a muchos han venido a abandonar aquí, dicen que no tienen donde atenderlos, fácil se les hace cargarnos de locos. Pero escóndete, no seas tarugo muchacho, la vez pasada te hartó la mente de ideas tontas; ya ni tu primera comunión quieres hacer Ponciano.

Dices que te dijo quesque Dios no es tal cual; dices que te dijo de la mar sus encantos con sirenas que cabalgan en caballos de mar cual amazonas en los llanos, que locura Ponciano seguramente tú el mar nunca conocerás, aquí en las tierras altas vivimos en la pobreza por la sequedad de esta tierra necia que beber no quiere de los cielos. Si vas al mar tus ojos se ahogarán de tanta agua ver, ya le pasó a unos de tus primos que ciego quedo de tanto llorar lágrimas de sal. Mejor escóndete Ponciano y si te atrapa el poeta loco ciega tus oídos y sorda deja tu vista; ese loco seguro te vendrá a hablar que este mundo no es real, con flores y maripositas
Te engañara diciéndote que habitas en el paraíso terrenal, mejor quédate donde estás, póstrate tú en estas tierras altas de tus antepasados, los que jamás escucharon a loco alguno y sepultados aquí quedaron.

Que necesidad tienes Ponciano, mejor quieto quedate jugando con tus canicas de barro que en la tierra rodarán y rodarán pero de ti nunca se irán.