UN BÁLSAMO PARA EL CORAZÓN/ Maricarmen Delfín Delgado

La influencia positiva de las mascotas en la salud y bienestar de los seres humanos es bien sabida, y comprende los aspectos sicológico, fisiológico, terapéutico y sicosocial, la compañía de mascotas se ha reconocido como un factor protector, son un soporte sicológico, reducen la sensación de soledad y permiten la interacción de sus propietarios con el medio social que los rodea. Tener un perro para el cuidado de la casa, la vigilancia de un negocio, o como compañía para un niño o un adulto, se ha convertido en una necesidad para muchos.

Así, llegó Jack a la familia, perro akita americano de gran majestuosidad y presencia poderosa, como regalo de Día de Reyes para una alegre y cariñosa chica, aunque su madre dudó en traerlo de la veterinaria, hubiera preferido comprarle ropa o zapatos, finalmente aceptó si sospechar lo que aquella decisión traería a sus vidas. Esa misma tarde llegó a la casa que sería su hogar por muchos años, donde crecería, donde su imponente corpulencia, garbo y carácter ancestral serían el escenario de memorables aventuras y anécdotas.

El lobo es el antepasado del perro doméstico, su evolución como tal se ha llevado unos 14 mil años, algunas razas de perros apenas se distinguen del lobo a simple vista, en cuanto al carácter y comportamiento social, pocas son las diferencias. Se pueden entender muchos comportamientos perrunos simplemente comparando la interacción de los lobos en la manada, todos los cánidos viven y trabajan en sociedad. Al separarlo de la madre y hermanos de camada, e introducirlo a un ambiente diferente, donde sus únicos compañeros van a ser personas, el perro traslada su comportamiento social a su nueva “manada”. Esta capacidad de adaptarse fácilmente a convivir con humanos ha permitido su domesticación. 

Los días pasaron y el cachorro se adaptó a la actividad habitual de la familia, aceptó a la mascota de mayor antigüedad volviéndolo su compañero de juegos y vida, su convivencia causó alegría a todos. Al pasar los meses el cachorro dejó de serlo, Jack, nombre heredado del protagonista de una película interpretada por Robin Williams, participa en las conversaciones vespertinas, juega con los chicos compartiendo su pelota, la mamá lo consciente, le canta rondas, lo baña con mucho cariño. Ya se ha convertido en un joven apuesto, el sello genético se hace presente.

A través de la historia, el perro ha desempeñado diferentes funciones en diversos contextos: como guardián, pastor, como animal de tracción, fuente de calor, camillero de guerra, rescatista; ha participado en el deporte y en el espectáculo. En la actualidad, esencialmente, como compañía.

Desafortunadamente siglos atrás los perros se vieron involucrados en tareas donde exponían su vida, en las corridas de toros los utilizaban para excitar a éste y aumentar su bravura, en los campos de guerra para transportar armas y explosivos hasta ocuparlos como bombas vivientes, Alejandro Magno utilizó la raza dogos del Tíbet para proveer de armas a sus soldados. en Europa y Asia fueron fundamentales como auxiliares en la cacería lo que propició la creación de nuevas razas aptas para cada tipo de presa.

Debido a su gran tamaño e instinto lobesno, Jack tenía la necesidad de correr, husmear por el campo, perseguir presas, conocer su territorio y dar rienda suelta a sus impulsos, esos que le hicieran atacar a otros perros, clavarles los colmillos y sacudirlos demostrando su superioridad. Como ancestral cazador arremetía contra las gallinas de la vecina, presuroso escapaba para alcanzarlas antes de cruzar el arroyo; al igual cazaba a los inquietos tlacuaches que trepaban en el árbol del enorme patio.

El can se ha hecho presente en la mitología de diversas culturas: Anubis es el nombre griego del guardián de la tumba, representado por la figura de un cánido con cuerpo de hombre. Un cadejo es la leyenda de un can legendario de la región mesoamericana extendida entre las zonas rurales e incluso urbanas de Centroamérica. En la región de Irán un wargo es una criatura fantástica semejante a un lobo, pero de mayor tamaño, fiereza e inteligencia. En la mitología griega, Laelaps, (viento de tormenta’) es un legendario perro muy hábil al cazar. Fue un regalo que Zeus hizo a la princesa Europa.

Jack, imponente y bravío como deidad mitológica, pero cariñoso y fiel a su familia humana, es el protagonista de la historia que hoy nos ocupa, como homenaje a la mascota que dejó una profunda huella en las vidas Iveth del Rosario, Alejandro y Carlos Gabriel, así también en la autora, María del Rosario Ortiz, nuestra querida Charito, siempre al lado de Gabriel, su amado esposo.

Para ella es muy importante haberla escrito, durante años lo tuvo en mente, paciente recopiló las vivencias y acontecimientos que rodearon la existencia de su mascota, recuerdos que son parte de una sentida historia, anécdotas de mucha valía para toda familia Sánchez Ortiz.

Los perros están también en la pintura, la escultura, la literatura, la filatelia y acuñada su imagen en monedas.

En Egipto eran respetados y estaba prohibido matarlos, condenándose a la pena de muerte por este delito y el maltrato animal se penaba con castigos corporales.

Los arqueólogos han encontrado perros momificados junto a la tumba de su dueño, éstos no eran sacrificados al fallecer el amo, cuando morían naturalmente eran momificados y depositados cerca del sepulcro, se les lloraba y se les guardaba luto.

Los canes han sido compañeros fieles de reyes, emperadores, de la aristocracia en la antigüedad, en la actualidad siguen siendo la mascota más socorrida en las familias de todos los estratos socioeconómicos, en la ciudad y en el medio rural; es común ver como fiel acompañante a  niños y adultos, en situación de calle, los canes no hacen distinción al amar a alguna persona.

Es importante reflexionar sobre la estrecha relación que se establece entre la mascota y su dueño, la aceptación en la vida del ser humano y considerarla como un miembro más de la familia, preocuparse por su salud y procurar su felicidad.

Precisamente pensando en ello, la mamá decidió buscarle una pareja, ya era tiempo de tener una compañera, formar su familia perruna, identificarse con una chica de su especie para preservar su estirpe y prolongar la raza. Para este fin viajaron e indagaron para encontrar a la compañera ideal, la búsqueda no fructificó. En un segundo intento, llega a su vida Samanta, una gran mastín color plata, a la que en un principio no recibió de buena manera pero con el transcurrir de los días se convierte en la amiga incondicional para la convivencia, su compañía fue importante en esa etapa de su vida, hasta que su existencia se esfumó al igual que su alegría, la tristeza por la pérdida lo agobió, lo que preocupó  a la mamá.

La ciencia ha demostrado que los perros sienten empatía y amor por sus dueños, son capaces de conectarse emocionalmente con su familia humana y saben ofrecer consuelo cuando alguien lo necesita, son capaces de mejorar el estado anímico y aliviar trastornos emocionales en adultos y niños.

Un perro es mucho más que una mascota, es un compañero, es un confidente, él  sabe cómo estamos con sólo mirarnos, percibe situaciones de malestar en los niños incluso antes que los padres, saben establecer lazos muy importantes con sus dueños y además infranqueables, son animales fieles que siempre estarán a nuestro lado y nos querrán, pase lo que pase. Los perros son altruistas, tienen un alma limpia y pura, procuran siempre nuestra felicidad.

Jack lo sabía, sabía que algo perturbaba a la mamá, percibía su tristeza, su silencio y su llanto lo inquietaban, las tardes de juegos y risas se vieron interrumpidas, ella pasa ese tiempo recostada en su cama, la mascota siente el mismo dolor y trata de aminorarlo haciéndole compañía, permanece junto a ella demostrándole con la mirada que la entiende y sólo quiere su felicidad.

Así transcurre esta narrativa, construida con pasajes divertidos y anécdotas propias de un can de esta peculiar raza, la historia está situada en el contexto familiar, en la casa que fue su hogar, donde su existencia llenó de alegría durante nueve años ese espacio compartido, donde su belleza canina lució e impresionó a quienes lo conocieron.

María del Rosario nos lleva de la mano a recorrer cada rincón, nos abre las puertas para entrar al escenario donde se protagonizaron los hechos, con la ternura que le caracteriza nos comparte pasajes íntimos donde su adorada mascota dejó marcada su huella, que al mismo tiempo son las historias de vida de cada uno de sus seres queridos, tomando como referencia las inquietas andanzas de Jack.

Recordemos la presencia de los perros en la literatura: Colmillo blanco, el perro lobo domesticado en la novela de Jack London; El sabueso de los Baskerville de Arthur Conan Doyle, Cipión y Verganza en la novela  Coloquio de los perros de Miguel de Cervantes; Sirius el perro ovejero solitario de Olaf Stapledon.

La cinta “Siempre a tu lado”, está basada en la historia real de Hachikó, un akita inu, que murió en la estación de tren esperando a su amo durante 10 años. El perro como protagonista en variadas circunstancias de la vida. Así como estos autores, conocemos sentidos testimonios cercanos: el doctor y poeta Bricio Rincón escribió a Merecumbé y Chiquilina, sus perras Golden; el poeta Sereno Liviu a su querida Sultana, ellos volcaron su amor en sentidas letras, como ahora lo hace Charito.

Apoyada en la prosopopeya, da voz al can, a través de los monólogos internos fluye el pensamiento canino que al mismo tiempo es el reflejo del propio, mediante la metáfora ontológica externa su personal reflexión, la interpretación del sentimiento perruno, resultado del profundo amor hacia la mascota. Paralelamente, está evocando un importante fragmento de su vida, sincrónicamente, rescata del olvido la etapa de adolescencia y consiguiente juventud de sus tres amados hijos, el tiempo en el que fueron felices, estudiaron, alcanzaron sus metas, se enamoraron y formaron su propia familia.

Jack, historia de amena lectura, en sus páginas el lector encontrará lugares comunes, los sentirá propios, se identificará con la autora porque a todos en algún momento de nuestras vidas nos acompañó una mascota, nos brindó cariño incondicional y sincero, fue parte de nuestra vida y nosotros de la suya. Más que una narrativa de vivencias, es un homenaje a todos y cada uno de los seres que nos entregan su existencia, para aquellas mascotas ignoradas que su vida pasa desapercibida ante muchos ojos, al fiel amigo del hombre, al que escucha sin preguntar, a las mascotas que son un bálsamo para la vida.

Imagen: Jack, dibujo a lápiz.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.