UNA FLOR EN EL JARDÍN / Por: Alberto Calderón P.

Asistimos a una fiesta de las flores, los botones esperan el alba, los pétalos son el terciopelo de aromas, de fragancias que van por este recinto igual que la poesía sutil que penetra el alma, reflejando en un espejo lleno de magia, de luz que a todos llega. Los poemas son las flores que emergen de su ser, del cuerno de la abundancia, donde la mano es guiada en un camino con un inicio pero sin fin, habrá más otoños, inviernos y primaveras que acompañen siempre a la poesía romántica, al cariño, al recuerdo y al amor.

La vida se mece hoy como las flores con el viento del otoño, los altibajos del destino nos fortalecen con su experiencia, cada poema es un tributo al azul del cielo y el mar, ese horizonte infinito de armonía universal, la respiración, las olas en tardes apacibles, a la poeta del universo le hacen sentir la paz y tranquilidad que da el deber cumplido.

En una hermosa bóveda de cristal está su corazón intacto, el amor sigue siendo el ritmo de cadencia ondulada que se multiplica en un abrazo a su familia, a sus amigos, a la poesía que tanto ama. Elba abraza la vida, proyecta su amor a los infantes, brotan preocupaciones al ver en ocasiones su desamparo, sabedora de la frágil tela que puede ultrajar su inocencia, sus frutos de amor son los niños, a quienes compartió su saber. También gusta de ofrecernos los chispazos intemporales donde aparecen esos labios de su amado que llegan fugaces como un vaho que exhala la luna y se posa en sus sueños, esa poesía que sublima, reconociendo el manejo del sentimiento hecho expresión escrita.

Cada una de sus manos atesora sus grandes atributos, dos de ellos son la sabia de un roble fuerte que circula por sus venas en la cima de la montaña, son definitivamente sus acompañantes en el camino de la vida; la enseñanza y la poesía, que como los rieles de un tren fortalecen su espíritu, viaja en su creatividad literaria en una cadencia que disfrutamos como el ritmo y sonido del riel con la rueda metálica que avanza, regalándonos en cada parada sus poemas, sus cuentos y relatos, haciendo de este mundo un lugar mejor. Los versos, las ideas y las historias viajan por esas férreas líneas paralelas, y seguirán pitando en cada estación.

 A ese llamado acudimos hoy para robustecer el ritmo poético que nos comparte con destreza y prestancia, cual sonata que a cada variación sutil del sonido es un nuevo deleite a los sentidos, igual como diestra creadora Elba trae la orquesta completa en sus sentidos que todo lo captan, dando vida a sueños que al plasmarlos en la blancura del papel se convierten en realidades paralelas, sus castillos floridos como jardines babilónicos nos hacen volar junto a ella en su lúcida imaginación en el cenit o el ocaso de una tarde soleada, también en las tardes mirando por la ventana la lluvia que viene, trayendo los recuerdos como un regalo que hace suspirar, colmando el alma por esa gratitud del tiempo vivido, Elba mira al cielo y ve caer las gotas transparentes cuyo sonido se convierte en susurros que envían mensajes de nostalgia, de alegría; el agua acumulada poco a poco se estaciona  formando espejos en el piso, de ellos van apareciendo los pasajes de antaño y al terminar queda la calma en el atardecer.

Elba es esa flor que abre sus pétalos al amanecer que irradia amor a todo lo que ve a todo lo que toca, se carga de esa luz del brillante sol que a mediada que sube al cenit más intensa se hace su presencia, cada día para ella es un nuevo paisaje en el horizonte que atrapa para convertirlo en poema, en su poesía se hace presente el universo, las constelaciones, y las regias nebulosas de donde emana todo, ahí busca, escudriña respuestas al amor que se fue como el regreso de las olas al mar profundo, pero queda el destello de las estrellas como un bordado mágico en la bóveda celestial, o en los tejidos de plata que rompen en la arena hechos con la influencia de la luna en esas noches líquidas pinadas de un marino azul.

También social vive su canto, nos habla de injusticias y desencanto, el trino de las aves cambia por el retumbar de las metrallas, la nobleza es traicionada por la fuerza y el poder, la tranquilidad de las calles sociegas, lugar de enamorados alejados del farol a terminado, ahora las puerta están cerradas, los niños ya no juegan en las calles lo hacen con instrumentos junto al televisor, pie da para leer dos estrofas de nuestra autora.

Del poema descongelar el tiempo la última estrofa:

Unamos nuestro grito clamando libertad

Para caminar sin miedos por ríos y montañas

Por valles y ciudades sin que exista temor.

¡Descongela el tiempo señor…

Y la ventisca se lleve la maldad!

Termino mi intervención con la última estrofa del poema Un nuevo amanecer

¡Poetas por la paz del mundo

Elevemos nuestra voz llena de estrofas

Que rieguen con su verbo este planeta

De armonía, concordia y hermandad!

Muchas gracias maestra poeta por estas poesías que son un regalo al espíritu

Alberto Calderón P.

Agosto 2021

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