POBLACIÓN DE LA CALLE / Por: Alberto Calderón P.

Los datos que arroja la organización Humanium menciona cifras alarmantes en el mundo, calcula que existen más de 120 millones de niños en condición de calle repartidas en el orbe, hace cuatro años se realizó en la Ciudad de México un censo de poblaciones callejeras y se detectó que al menos 4 mil personas viven en las calles de la capital del país, no es el único caso, a lo largo y ancho del territorio mexicano, en poblaciones pequeñas, medianas o grandes se repite el fenómeno con algunas particularidades, en las provincias estos personajes desamparados colorean los pueblos, son vistos y tratados con indiferencia, como seres inferiores al conjunto de la sociedad, los humildes, los solitarios que  recorren las calles con una vida errante, sin embargo son seres humanos al igual que tu o yo,  siendo esto un claro ejemplo donde vemos reflejado lo que el hombre ha hecho con sus semejantes, en todos los sitios en donde se encuentre un ser solitario vagando por los parques o calles aflora la indiferencia, la discriminación. Se vuelven parte del entorno, nadie los hecha de menos, pero una vez que desaparecen del entramado urbano se les extraña y nos hacemos preguntas: ¿se habrá muerto? ¿de dónde vendría? ¿tendrá familia? y si la tiene ¿dónde estará?, muchas otras interrogantes, quedando los comentarios de la gente que estuvo cercana solo en eso, pocos o quizá nadie le tendió una mano o le brindó un poco de consuelo y menos las autoridades, para ellos muchas de las veces son seres invisibles.

Debemos ser sensibles con todos y no solo con algunas minorías, los grupos que apoyan otras causas reclamando su lugar en la sociedad, olvidan a los seres de la calle que por diversas circunstancias sean mentales, por arraigados vicios o pobreza, no tienen un techo donde vivir, haciéndolo en cualquier sitio pasando hambre y frío, vulnerables a enfermedades y todo tipo de vejaciones, para ellos no existe apoyo organizado como minoría desprotegida. No piden que se rompan cristales con martillos como anónimos encapuchados, ellos necesitan del apoyo de la sociedad y el gobierno para vivir y contar al igual que los demás con esa dignidad humana urgente. Estos temas no están en las agendas de los partidos políticos ni los gobiernos, a ellos no les interesan los que no votan o generen un impacto social donde se puedan lucir.

No se conoce por parte de las autoridades el número exacto de ellos. Algunos si cuentan con familia y lugar donde pernotar, de otros solo se conoce su situación en las temporadas invernales cuando las autoridades los apoyan con albergue y comida, una de las aristas más dolorosas del tema son las personas de la tercera edad, que deambulan o los encontramos en los cruceros, con la dificultad de desplazamiento, solicitan ayuda para su manutención, para sus necesidades básicas.

Por eso siempre es importante cualquier información sobre el tema y se difunda, que sirva para sensibilizar a la gente y cree empatía para que en la medida de lo posible poderles brindar ayuda, hoy más que nunca, debemos apoyar económicamente y/o con ropa, víveres y todo lo que se pueda servir para que puedan pasarla mejor, desde todos lados se deben abrir frentes para proteger su vida. 

Xalapa2000@hotmail.com

Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores (REVECO).

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