LUNA LU / Maricarmen Delfín Delgado

Novela de Héctor Cabañas Álvarez

Luna, mueves mareas, decides nuestra alegría y nuestra tristeza, tu influencia controla el ritmo de la naturaleza, en el calendario astrológico defines la personalidad en tus doce gajos o signos zodiacales.

Luna Lu, mujer de miel, de polvo cósmico, de la roca que forma este astro, su fortaleza la sostiene firme, sin claudicar, su dulzura y halo azul atraen como el de Selene, su caminar por la vida la ha llevado a recorrer mil órbitas volviendo a su punto inicial, al origen de su creación, a su íntimo universo.

En cada poblado plantado en la llanura, en la montaña, en los valles, junto al río o en la costa, inmerso en la selva o en la árida tierra del desierto, se encuentra algún niño indígena, en este su mundo sobreviven combinando el juego con el trabajo, aprendiendo a sobrevivir durante su desventurada vida, vida ruda e inocente instruyéndose en sus labores como parte importante de su identidad.

Así es la historia de esta niña, sobreviviendo en su mágico y duro entorno, creciendo entre campos y montañas en su típico pueblo; la vida para ella no fue fácil, el destino la colocó en el seno de una familia común de aquella zona en el norte del estado, similar a muchas otras en el medio rural, con carencias económicas y sobre todo afectivas, con el código machista arraigado en la formación de los varones que la integran y la lamentable repercusión en sus niñas y mujeres.

Con una ubicación geográfica precisa, el autor nos planta en el sitio mismo de los acontecimientos, con personajes reales, con gente común que no tiene nada de fantástico o irreal, con diálogos coloquiales de lenguaje sencillo y directo. Su descripción de los hechos nos identifica con lugares y acciones cotidianas, exaltando en los protagonistas características emocionales concretas como la pasión, el amor, la hipocresía, la sinceridad y la perseverancia.

Percibimos lo que denotan las obras de los escritores mexicanos sobre la vida en el campo, como Mariano Azuela, Agustín Yáñez , Juan Rulfo y Sergio Galindo, entre otros , así Héctor Cabañas plantea la problemática del contexto rural como cruda y dolorosa, el autor lo plasma en el desarrollo de la trama, añade vistas al paisaje, nos hace caminar en el mercado del pueblo entre zacahuil, sombreros y morrales, escuchar las conversaciones de las vendedoras de legumbres y la invitación de éstas para que las “marchantitas” pasen a comprar lo ofrecido.

Luna, personaje central de la historia, sobrevive al maltrato físico y sicológico, hermosa, dulce y bondadosa desde pequeña hasta la edad adulta, su destino fue sellado con los signos de nuestro satélite, la luna azul designó en ella el sendero del amor que siempre prodigó, la luna del lobo la pasión que la unió al primer hombre en su vida, luna roja o de sangre la tragedia que sobrevenía cuando más feliz se encontraba, finalmente la luna nueva cerraba cada ciclo para empezar nuevamente otro.

El autor juega con el tiempo y el espacio, viaja del presente al pasado, regresa a lo sucedido años antes para situarse nuevamente en la actualidad, los recuerdos afloran en cada personaje, Héctor atrasa o adelanta el reloj, los días, los meses y los años corren a su conveniencia, hace buen manejo del tiempo literario, recurre a la elipsis para suprimir hechos sin importancia y saltar de un acontecimiento crucial u otro de igual valor:

Tiempo después, sentados en la mesa de una de tantas señoras de las que vendían zacahuil, con un jarro de café en la mano platicaban alegremente. Luna, le platicaba a su tío a grandes rasgos cómo había llegado hasta el pueblo. Más tarde se despedía de él con la firme promesa de visitarlo al día siguiente para saludar a la tía Esther y al resto de la familia”

Con un argumento fuerte logra mantener cautivo al lector, la clara descripción del infortunio que parece perseguirla como su sombra, atrapa, motivo poderoso para escudriñar entre cada página escrita, sentirse inmerso en el conflicto entre protagonista y antagonistas como un personaje más acompañando en secreto a la dueña de la historia. Cada obstáculo que aparece para complicar el camino hacia su felicidad es bien librado gracias a la perseverancia, paciencia y fe, elementos forjadores de su personalidad:

“Jamás se quejó de nada, ni le echaba la culpa a las circunstancias si algo no salía bien, ella siempre decía a sus hijos que uno no debe andar justificándose, ni aun cuando uno tiene razón, y siempre era trabajo y esfuerzo. Su enseñanza fue así: ser hijos íntegros y estoicos, sin medias tintas, valientes, fuertes y esforzados. Decía que la buena enseñanza nunca se olvida.”

Toda obra literaria lleva, tal vez sin que el autor se lo proponga, un ápice de la esencia de quien la escribe, Héctor antepone a todo proyecto su fe en el Creador Supremo, deja en sus manos el destino de los personajes y de él mismo, convida de esa espiritualidad que alimenta su ser lo que convierte a sus textos mensajeros de la palabra de Dios, provocando en los lectores detenerse un momento en el hilo de la historia para llegar a un punto de introspección y comunión con el YoSuperior.

Nombra a cada capítulo con la palabra del Señor:

Cap. I El linaje: Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios.  1ª epístola de san Pedro cap. 2 versículo 9.                                                                 

Cap. III  Engañoso y perverso es el corazón.  Jeremías 17:9

Cap. VIII Falsedad habla cada uno a su prójimo. Salmos 12: 2-3

Porque no hay sinceridad en lo que dicen, con su lengua hablan lisonja.

Salmo 5:9  

Nos recuerda, al igual que a Luna Lu le mencionaba su madre, que la protección divina siempre está presente, que Dios es bueno y nunca abandona, con la lectura del Salmo 91: “El que habita al abrigo del Santísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente”. Y del Salmo 23: “Jehová es mi pastor, nada me faltará, aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.”

Mensajes positivos siempre en contraparte a las tragedias, fracasos y desengaños como lecciones de vida, pérdidas que se compensan con bendiciones, esto es lo que el autor comparte en muchas de sus páginas; cuando lo adverso dibuja un panorama oscuro surge la acción positiva, la lucha incansable para salir triunfante como en el capítulo VII:

“Si ya no queda para abajo, si ya llegaste al fondo, sólo queda: ¡para arriba! Lo tenía bien sabido, cuántas y tantas veces le había pasado en la vida lo de la rueda de la fortuna. Pero Dios es un Dios de oportunidades y ahí estaba paciente dándole la gran oportunidad.”

El capítulo X lleva como título una frase motivacional:

Una gota sobre la roca, no logra nada, pero esa misma gota durante mil años, ¡la traspasa!

Esta perseverancia y constancia le dan a Luna Lu un giro a su suerte, un cambio  de vida, tras la búsqueda persistente del amor que había perdido muchos años atrás, al fin podría ser inmensamente feliz, pero, nuevamente la tragedia ronda e invade, aquí el nudo nos aprieta el corazón como a ella, sufrimos el conflicto como propio, tras dolorosas  penurias éste se disuelve para llegar al borde, vivir el climax que definirá la suerte de la protagonista, donde esperamos que por fin sea feliz.

Luna Lu, segunda obra publicada del poeta, escultor y pintor Héctor Cabañas, acuarela de experiencias y sentimientos plasmados con las pinceladas de su corazón.

Imagen: internet; Claudina Llanos, On la mia luna

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .