DE BAJO CALIBRE (minificciones) / Por: Alberto Calderón P.

El surgimiento de nuevos géneros literarios como la minificción, es el resultado de mirar otras posibilidades de expresión sin perder el significado de los textos que en su mayoría son narrativos, lúdicos, irónicos e híbridos, inició formalmente a principios del siglo XX, pero se tienen antecedentes principalmente en la edad media, hace unos 120 años las vanguardias de expresión escrita lo impulsan.

El referente que tenemos de este género lo encontramos en América en la primera mitad del siglo XX con Julio Torri que por cierto hace unos días cumplió 50 años de su fallecimiento y pasó desapercibido para la intelectualidad literaria. Otro de los pioneros en el continente es el argentino Macedonio Fernández.

Para 1981 se empieza a considerar como un engrane más en la diversidad literaria, con la llegada del Internet y principalmente la brevedad de los mensajes en Twitter, le dio el impulso que requería para valorarse como un género postmoderno con absoluta autonomía. La condensación de un lenguaje preciso, palabras exactas y efectivas de una idea, historia, reflexión, incluso con jocosidad y demás es lo que en cierta forma ofrece una atmosfera estética y particular.

Las características literarias de la minificción es su intensidad y que interactúa con otros géneros literarios como un hibrido retoño de algo que pudo haber sido de mayor extensión pero que al tenerlo: diminuto, concreto y redondo se queda como una expresión pequeña pero de amplia grandeza, en esa ruta se encuentran los bocados literarios que nos ofrece Jorge Enrique Escalona del Moral con su más reciente obra De bajo calibre.

En ella encontrarán el característico humor del autor que viaja entre la reflexión,  una propuesta literaria y de inmediato a la ironía. Es un libro que se debe leer de un tirón y dejarlo reposar por unos días o semanas y volverlo a releer ya que si bien recorrimos la ruta haciendo una parada en cada minificción, a gran velocidad, con una segunda lectura uno encuentra nuevos elementos que nos harán reír o sonreír y con esto tiene ganado el reconocimiento la obra, así que no dejen de leerlo y darle un segundo repaso.

Me atrevo a decir que una minificción es en cierta medida el antagónico del cuento, lleva un ritmo de extravagante velocidad a diferencia del minicuento clásico cargado de historias moralizantes, provenientes de la tradición cuentística.

La minificción moderna explora como parodia los hechos reales o ficticios. Una de sus singularidades es que lo breve no exime el título de cada una de ellas, es decir se acoge al inicio anafórico que anuncia lo que va a decir y en cierta forma el título forma parte integral de la minificción.

El estilo narrativo de Enrique en la obra se observa en una entrada en la que aparenta describir una situación bajo una perspectiva y da un giro al mostrar un sentido paradójico de la situación observada que a veces se posa en el límite con la anécdota o el chiste.

En De bajo calibre encontramos la minificción postmoderna que observa, analiza la realidad, o la textualidad y los convierte en un referente innovador de este género que apenas se documentó en 1981 en un escrito de Dolores M. Kock, a pesar de haberlo cultivado Arreola, Borges, Avilés Fabila, Galeano durante muchos años, solo por mencionar algunos. Para 1991 se publica la primera antología del género. Y como lo menciona la autora de la cuarta de forros, la poeta Gabriela Jiménez al mencionar que el autor de esta obra hace gala de su destreza para que en solo dos renglones cree historias redondas.

La imaginación de Escalona es grande y su capacidad de sintetizar es una de sus virtudes expresadas en sus obras, ya lo vimos en Laberinto de mujeres, Sin código postal, mencionando algunos de sus libros y ahora surge con una metáfora de las armas, disparando su característico humor. Ahora que la violencia nos confunde e intimida al ver calibres enormes capaces de atravesar muros y autos blindados, Enrique lo hace disparando y dando en el blanco con un calibre bajo, historias que son diminutos dardos que van directo a nuestra mente.

En la frontera de la extensión textual creativa los 50 subgéneros de escritura mínima van desde el haikú, la narrativa infantil mínima, la solapa, reseña, el texto de sala, el acertijo y mucho muchos más que han tenido en México una buena acogida, esa rapidez para concretar una idea. Así son los textos de Enrique Escalona, deleitan como si degustáramos un puñado de palomitas dejando un grato recuerdo al paladar y tomado otras y otras más, así son las minificciones De bajo calibre, lo tomas, lees y sigues, sin poder parar hasta que lo terminas dejando una grata sensación. A diferencia de otros géneros literarios que llevan mayores pausas en su lectura. Es curioso saber que en Europa la minificción es tratada por filósofos y no precisamente entre escritores.

Celebro la obra de Jorge Enrique De bajo calibre que tuve el honor de comentar recientemente en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara hace apenas unos meses y hoy nuevamente reitero mi amistad y la gratitud a mi amigo que me permite la oportunidad de expresar un comentario a su libro y en general al género  esperando siga fortaleciéndose, con obras como esta.

Algunas de sus virtudes de la minificción es que vacuna a los lectores primerizos para hacerlos adictos al género y motiva a escalar otras propuestas literarias, facilita el reconocimiento de la idea de inmediato, para muestra “basta un botón” como se dice coloquialmente al verlo plasmado con este ejemplo inserto en este libro, y que lleva por título:

 “EL MIL AMORES: Tuvo tantos amores que, al fallar su corazón, le colocaron seis marcapasos”.

Otra de las virtudes de los minitextos es que estimula al lector  y a los escritores para valorar y experimentar con variadas posibilidades literarias. Cada lector encontrará en la propuesta expresada una posibilidad propia en su interpretación y experiencia, dejemos que el diestro pintor con su fino pincel siga creando mundos profundos y de superficie para deleite de los lectores. Saludo con agrado al autor por su lenguaje metafórico, irónico y alegórico. Enhorabuena

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